viernes, 14 de septiembre de 2007

Del último 11 de septiembre y un nuevo aniversario patrio



A pocos días de celebrar un nuevo aniversario de aquel 18 de Septiembre de 1910, Primera Junta Nacional de Gobierno, el país se ha visto enrarecido, entristecido diría por lo ocurrido la noche del 11 de Septiembre. En medio de ambas fechas tan simbólicas (11- 18) conviene preguntarse qué hace que jóvenes que, aun en plan del Creador para aquella jornada ocurrida en 1973, salgan a la calle con inusitada violencia y porqué no, con un extraño entusiasmo. Algo está ensombreciendo el corazón de los jóvenes de Chile, algo ha transformado una porción no menor de los otrora cándidos pasajes de barrio en trincheras peligrosas y de pronto asediadas (sobrepasadas como decía el relato de un Cabo captado por MegaVisión).

No se trata de hacer sociología ni politología sino de adentrarse en qué está ocurriendo en buena parte de nuestro Chile y qué nos está llevando a eso. En lo personal lo atribuyo a un factor subjetivo y a otro objetivo, pero ambos convergen en mismo efecto sin saber si los huevos de la desesperanza fueron empollados por la gallina de la violencia o ésta nació del nido de un sin sentido inicial. Como sea la relación causa efecto, estos dos factores podría resumirlos en falta de oportunidades laborales para la realización profesional y familiar de miles de jóvenes, que a diferencia de quienes estudiamos en la educación superior entran al mercado laboral a los 18-20 años. Con una cesantía juvenil que desborda el 20%, y cuya mayor incertidumbre se concentra precisamente en la mano de obra menos calificada (que "coincide" con el mundo popular), las oportunidades para buena parte de los jóvenes son estrechas. El desenlace psicológico de quién ha intentado por millones de maneras de encontrar trabajo (probablemente con un par de experiencias de despido a cuesta), pasa a ser bastante natural y obvio... en el caldo de cultivo ambiente de la droga, perfecto escape, y de una sociedad que mide la calidad de vida en relación a la posibilidad de consumo y en el tener, quien no tiene esa posibilidad se frustra ondamente; la violencia es tan solo un corolario...

De ahí el segundo factor, la dimensión subjetiva, espiritual, psicológica política; el intento natural de trascender cuando vivimos en una ciudad enfrascada, para muchos en condiciones de vida y habitabilidad miserables, se ve fuertemente limitado. La perdida del sentido religioso, de la participación ciudadana, la falta de una invitación política creíble hacia los jóvenes a transformar su entorno y el país en un lugar más humano, más vivible y justo; esta carencia potencia el individualismo; pero no el individualismo concebido como la autorrealización sino el centrado en el "yo" como horizonte único. Es evidente que si mi éxito personal es la única medida de mi felicidad, en un mundo donde el éxito no está a la vuelta de la esquina y donde la incertidumbre laboral está presente, la frustración es consecuencia natural.

No quiero ser reduccionista ni intentar explicarlo todo mediante el método filosófico, pero creo que parte de lo que vimos la noche del 11 de Septiembre por nuestras pantallas (y algunos escucharon personalmente) se explica por una desesperanza enorme enquistada en el corazón de muchos jóvenes y en latencia en el corazón de otros tantos. Es verdad, no todos manifiestan su frustración mediante la violencia, pero basta con que un porcentaje menor lo haga para que la muerte del Cabo Vera sea un evento que volvamos a mirar varias veces en el corto plazo.

La oportunidad en este nuevo aniversario patrio, posterior a un 11 de Septiembre que marcará un antes y un después en la ya consolidada democracia chilena, es plantearse que no toda la solución, aunque sí buena parte de ella, está en mejorar las condiciones materiales de los chilenos; se requiere imperiosamente también un mensaje que convoque y una razón que haga a los jóvenes sentirse dueños del futuro y constructores de un entorno mejor para ellos y sus familias. Conocemos bien ese mensaje, pero hay que saber practicarlo y llevarlo ahí, donde las papas queman y las balas vuelan.



Cristóbal Acevedo

5 comentarios:

alberto larrain dijo...

Hace poco alguien de izquierda me comentó que la violencia iría aumentando, y aunque en ese momento no lo creí, debo decir que tenía razón. Pero a diferencia tuya cristobal, creo que la enorme rabia que están percibiendo los jóvenes se relaciona con algo publicado más abajo en el post: la desigualdad de Chile. Un país que indudablemente hoy cuenta con muchos recursos, que es capaz de construir carreteras bajo ríos, que es capaz de disponer en un día de 300 millones de dolares para el transantiago, ya no puede dar el argumento de no tener fondos. Día a Día la desigualdad, reflejada no solo en la falta de oportunidades, sino en el deficit de fecilicidad que pueden tener estas personas, principalmente por vivir una frustración tras otra, donde está las faltas laborales, los hacen ver la fuerza como una opción. Ya lo dice el huemul y el condor... es por la razón o la fuerza. Pero parece que la razón en estos últimos 17 años respecto a la igualdad, pese a lo que ciertos presidentes colocaron, no ha llegado a la gente... o como leí el otro día: Chile la alegría ya viene.... y se paga en cuotas...

Anónimo dijo...

Es un día mas de demostración de que el modelo corrompe, perturba y frustra las esperanzas de cientos de jóvenes. El once es un día de furia apara aquellos que se sienten lejos de las exitosas cifras económicas, la verdad es que esta sociedad de la información no satisface a todos, nos bombardea con un modelo de vida ¨ideal¨ que no esta al alcance de todos, y crea una profunda sensación de frustración y despego a las instituciones. En los Estadios se demuestra ya desde algunos años esta especie de catarsis colectiva, esta manera de desahogar las frustraciones......el exceso del martes pasado, es demostración que esto va en aumento, la perdida de sentido valorico, de fe en las instituciones que sirven de marco de referencia es latente y manifiesta....por cierto que esto preocupa.....

Mauricio Muñoz C.
Iquique

Anónimo dijo...

No todo se explica por el desarrollo material, de otra manera caeríamos en un materialismo vaciado de sentido trascendente... para prueba un botón: qué hay de aquellos jóvenes de familias ricas pero que han sido dejados a un lado por sus padres por las probablemente altas exigencias profesionales. En los barrios altos también cunde la droga y la violencia, vía de escape para ricos y pobres. Sin duda que la pobreza es caldo de cultivo, pero ojo: 1) incluso si la pobreza no no fuera un estimulante para la violencia sería nuestro deber mejorar sustancialmente las condiciones de vida de los chilenos; 2) no caigamos en determinismos que distorcionan nuestra capacidad de interpretar la realidad, ya que la pobreza puede ser un condicionante de la violencia pero no la determina.

Anónimo dijo...

Es delicado descubrir el alma del "joven combatiente" cuando sus mentes estan drogadas y sus espiritus consumidos por decepciones y desencantos. Pero tampoco es facil descubrir con coraje y decision el velo oscuro e incompetente de la acción politica actual. Cuando Leighton tenia nuestra edad,(y un poco menos quiza) ingreso al esenario politico no por mucha admiracion ni mayor convicción por el ambiente, ingreso impulsado por reformar estilos desgastados e incohrenetes, pero tambien teniendo muy claro que accion social sin accion politica era insuficiente, que no bastaba la mera caridad, y ni siquiera una entrega real y desinteresada, pero que solo estuviera anclada en el voluntariado, se necesitaba mas, y aquel poder, gustara o no, venia legitimado por la acción politica.
Hoy, esa accion politica esta aun mas desgastada y desprestigiada que entonces, y la respuesta a muchas interrogantes de este estado, reluciran cuando un grupo de artesanos tome con firmeza sus herramientas de amor al projimo y comience con dedicación y esfuerzo a reparar la feroz grieta que separa a la politica del rostro humano y social que sufre muchas veces a costa de nosotros.
No es un llamado, no es un ideal, no es un sueño ni aspiracion, es un deber etico de todo ser viviente que en esta tieera quiera ser digno de ser llamado democratacristiano. Un ciudadano que critica y no actua es irresponsable, pero un politico de inspiracion cristiana que critica sin hacer nada, ademas de ser irresponsable, peca por omision y sus postulados, por muy energico que sean planteados careceran de la autoridad moral que verdaderamente convence, entusiasma y en el peor de los casos, aunque no entusiasme ni convenza mucho, es respetada por todos. El pobre, el drogadicto, no mejorara su condicion si mañana le entregamos un "sueldo etico" pero le seguimos forjando una sociedad donde solo puedan aspirar a ser felices lobos individualistas; el pobre, el drogadicto (que por lo demas no solo esta en las poblaciones perifericas sino muchas veces en nuestros hogares y corazones) dejara atras su oscuro pasado el día que se le considere PERSONA.... ¿asi de facil camarada? por supuesto que no, pero por Dios que nos hace falta un buen baño de formación, reflexión y acción social cristiana en política... si ni siquiera el concepto de persona esta lo suficientemente enraizado en nuestros corazones!!!
De nosotros y que se lea bien, de nosotros dependera en gran medida el exito o fracazo de la "Nueva Cristiandad" que con "Revolución en Libertad" se pretendia enraizar en el alma de Chile, un alma que no esta muerta, sino que solo duerme, y duerme tan placidamente que ni siquiera sueña... A las cifras que tenemos en nuestras mentes, con la cual justificamos gran parte de nuestros supuestos "logros" dejemos un poco de pretender aliviarlas con porcentajes y signos pesos y agregemosle un nombre, un apellido y ofrezcamos nuestras manos, mentes y corazones a este projimo a quien nadie la ha contado ni enseñado que es persona y más aun, que es posible vivir en comunidad... si fallamos en esto... cambiemonos de nombre, si ponemos todo de nuestra parte y aun asi fracazamos, bueno, nos veremos obligados a entonar junto a Orrego Vicuña su clasico y vivo: "Si falta el amor hay que abrir mas el alma, pero si lo que falta es la libertad... hay que cerrar el puño y olvidar el miedo"...pero de una u otra forma la paz social pasara por nosotros.
Felicitaciones Cristobal, gracias por "hablar cuando la moda es callar".
Tu camarada y amigo:

Sebastian E. Morales H.

Anónimo dijo...

Es verdad, sin duda es nuestro deber el mejorar las condiciones....
Agregando un antecedente al analisis...el domingo me robaron en mi depto., solo bastaron 2 horas para que nos dejaran practicamente en la edad de piedra....Hoy solo puedo decir, que vivir la situacion es tremendo....el nivel de inseguridad que estos hechos trae es muy grande......

Mauricio Muñoz C.
Iquique