martes, 18 de diciembre de 2007

Aborto en España


En España se ha puesto nuevamente en discusión una reforma a la legislación sobre el aborto que rige en ese país. Copiamos aquí un reportaje de el diario El Mundo, acerca de esta situación.

CRISTINA DE MARTOS (elmundo.es)

MADRID.- En plena campaña electoral, George W. Bush anunció: "Como presidente trabajaré por construir una cultura que respete la vida". En 2003, el mismo año en que comenzó el ataque sobre Irak, Bush firmó una Ley Federal que prohibía algunas técnicas abortivas y que terminaba con 30 años de libertad de decisión para las mujeres. Una decisión que ha despertado un debate sobre si el aborto es un derecho femenino.

Esta ley, declarada inconstitucional por varios tribunales y que espera ahora una nueva revisión de la Corte Suprema de EEUU, ha desatado la polémica, con tintes políticos y religiosos, que ya tenía lugar en el país desde que en 1973 se legalizó el aborto. Un artículo publicado en la revista 'The New England Journal of Medicine' ahonda en el tema.

La cuestión de la interrupción voluntaria del embarazo está cargada de polémica y cambia de un país a otro. Hasta ahora, las leyes estadounidenses, igual que la Organización Mundial de la Salud (OMS), reconocían el aborto como un "asunto de salud reproductiva" y un "derecho fundamental de las mujeres".

Escasez de medios

Pero la realidad en EEUU es que no es fácil acceder a un aborto, incluso si está en peligro la vida de la madre, y practicarlos se ha convertido en una rama arriesgada de la medicina.

El doctor Leroy Carhart, dueño de una clínica abortiva en Nebraska y una de las figuras clave en la lucha por la legalidad de esta práctica, recibe amenazas y acude cada día a trabajar con un chaleco antibalas tras el asesinato en 1998 de su colega, Barnett Slepian, en el estado de Nueva York (estos dos estados junto con California recurrieron la ley federal de la Administración Bush).

A pesar de que el 35% de las estadounidenses se somete a un aborto antes de los 45 años, cada vez hay menos doctores y centros que los practiquen. Sólo el 3% de las zonas rurales cuenta con algún médico abortista, el 87% de los condados no tiene ninguno y en 18 estados de aquel país hay menos de 10 médicos dispuestos a interrumpir un embarazo.

Esto empeora si tenemos en cuenta que "el 20% de las camas de hospital disponibles en el país tiene algún tipo de afiliación religiosa que, en la mayor parte de los casos, prohíbe a los médicos practicar abortos", según señalan Alexi Wright e Ingrid Katz en su artículo.

Ley sin excepciones

El texto elaborado por el gobierno de EEUU, aprobado por el Congreso y firmado por el Presidente, persigue ilegalizar y criminalizar lo que en este país se han denominado "abortos de nacimiento parcial", término empleado por los antiabortistas para referirse a la técnica de dilatación y extracción del feto, en la que parte de la intervención se realiza con el cuerpo del feto fuera del útero.

El conflicto surge, tal y como explican Wright y Katz, en dos puntos. En primer lugar, la forma en la que está redactada la normativa es "demasiado vaga" de modo que podría dar lugar a una interpretación extensiva de la ley y penalizar también el método de dilatación y evacuación, el más empleado en embarazos de segundo trimestre, que no implica la evacuación parcial del feto para completar el aborto.

Pero lo que más llama la atención del colectivo proabortista es que "la prohibición no contempla excepciones por violación, incesto o riesgos para la salud, y no define qué constituye una amenaza para la vida", explican las doctoras.

De un lado, los partidarios del aborto creen que, tal y como declaró Nancy Northup, presidenta del 'Centro de Derechos Reproductivos', "el Congreso alegó que protegía los derechos de las mujeres pero ha redactado una ley que hace exactamente lo contrario". En la otra cara de la moneda, Clarke Forysthe, ex presidente de 'Americanos Unidos por la Vida', cree que el texto es "un borrador demasiado reducido".

Situación en España

El último informe presentado por el Ministerio de Sanidad y Consumo señala que en España se realizaron en 2004 casi 85.000 interrupciones voluntarias del embarazo, la mitad de ellas en mujeres extranjeras. La tasa se sitúa en 8,94 abortos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 44 años.

La despenalización del aborto en España abarca tres supuestos: que el embarazo sea fruto de una violación, que el feto presente malformaciones o que la madre esté en peligro físico o psicológico. Este último, que permite interrumpir el embarazo en cualquier momento si hay riesgo de muerte materna, es el más invocado por las mujeres; hasta un 97% alega motivos psicológicos.

Estas cifras coinciden con el perfil que apunta Sergio Muñoz, ginecólogo y director de la clínica El Bosque en Madrid, especializada en abortos, planificación familiar y cirugía estética. "La edad media son unos 25 años y más de la mitad son inmigrantes, es lo que más llama la atención".

En cuanto a la edad, las menores de 25 años son las que, en proporción, llevan a cabo más interrupciones del embarazo. Esto se debe a un cambio en su comportamiento sexual, ya que el inicio de las relaciones se produce antes y a que los roles adoptados por los miembros de la pareja se han modificado, según el informe del Ministerio.

También son las jóvenes las que utilizan principalmente la píldora del día después: el 63% de las usuarias tiene menos de 30 años. Este remedio de emergencia ha triplicado su uso en los últimos cinco años, hasta alcanzar las 500.000 unidades expedidas en 2005.

En nuestro país, al contrario que en EEUU, practicar abortos no es un riesgo para los ginecólogos. Aunque "siempre ha habido problemas", comenta Muñoz, "la gente se da cuenta de que es necesario y que si no existiera, las mujeres recurrirían a lo ilegal, con la morbi-mortalidad que esto conlleva".

viernes, 7 de diciembre de 2007

The end of cheap food

El 26 de Agosto escribí en este blog, una preocupación sobre el impacto de los precios agrícolas en las economías más pobres y el uso de la tierra para producción de biocombustibles, por mi trabajo veo a diario la evolución de los precios, y el aumento de los commodities alimenticios a nivel mundial, con subas interanuales sobre el 50% y hasta el 100% en algunos productos agrícolas ha sido constante, con caídas fuertes en los inventarios internacionales de trigo, arroz, maíz, etc... productos BASICOS para la subsistencia de millones de personas.

Esta semana The Economist trae como portada "The end of cheap food", copio aquí la traducción.

El fin de la comida barata

Los precios cada vez más altos son una amenaza para muchos, pero igualmente le ofrecen al mundo una enorme oportunidad.
Como muchos podrán hacer memoria, los alimentos se han ido poniendo más baratos y la agricultura ha ido en declinación.

Los precios de los alimentos en el período 1974-2005 en los mercados mundiales bajaron en tres cuartas partes en términos reales. Actualmente, los alimentos son tan baratos, que Occidente está combatiendo la glotonería, al mismo tiempo que está tratando de conseguir hasta el último recurso.

Ésa es la razón de por qué el alza de precios de este año ha sido tan extraordinaria.

Desde el segundo trimestre, los precios del trigo se han duplicado y casi cada cosecha bajo el sol -maíz, leche, semillas oleaginosas, la que nombre- está en un nivel máximo, o cerca, en términos nominales. El índice de precios de alimentos de The Economist es más alto hoy que en cualquier época desde que se creó, en 1845.

Incluso, en términos reales, los precios han subido 75% desde 2005.

Sin duda, los agricultores harán frente a los precios más altos con inversión y más producción, pero es probable que los alimentos más caros persistan por años. Esto se debe a que la "agflación" se ve reforzada por los cambios a largo plazo en la dieta que acompañan la creciente riqueza de las economías emergentes. El consumidor chino que comía 20 kilos de carne en 1985 comerá ávidamente 50 kilos del producto este año. Eso a su vez implica una mayor demanda de grano: se necesitan 8 kilos de grano para producir uno de carne.

Sin embargo, el alza en los precios también es el resultado autoinfligido de los subsidios imprudentes del etanol de Estados Unidos. Este año, los biocombustibles tomarán un tercio de la cosecha de maíz (récord) de Estados Unidos. Eso afecta los mercados alimentarios directamente: llene el tanque de combustible de un todo-terreno con etanol y habrá utilizado el maíz suficiente para alimentar a una persona durante un año. Y los afecta indirectamente, cuando los agricultores cambian otros cultivos por maíz. Los 30 millones de toneladas de maíz extras que van a parar al etanol este año equivalen a una caída del 50% en las reservas de grano totales del mundo.

Los alimentos más caros tienen la capacidad de hacer un enorme bien, como asimismo un enorme daño. Perjudicarán a los consumidores urbanos, especialmente en los países pobres, al aumentar el precio de lo que es ya el ítem más caro en sus presupuestos familiares. Beneficiarán a los agricultores y comunidades agrícolas al aumentar la retribución de su trabajo; en muchas áreas rurales pobres aumentará la fuente más importante de empleos y crecimiento.

Aunque el costo de los alimentos está determinado por patrones fundamentales de oferta y demanda, el equilibrio entre bien y mal también depende en parte de los gobiernos. Si los políticos no hacen nada, o hacen lo incorrecto, el mundo enfrenta más miseria, especialmente entre los pobres de las urbes. Si aplican las políticas correctas, pueden contribuir a aumentar la riqueza de las naciones más subdesarrolladas.

Lecciones para aprender

Ésa, al menos, es la lección de medio siglo de política alimentaria. Sea cual fuere la supuesta amenaza -la falta de seguridad alimentaria, la pobreza rural, el manejo ambiental-, el mundo parece tener sólo una solución: la intervención del gobierno. Gran parte de los subsidios y barreras comerciales se han producido a un costo enorme. Los billones de dólares que se han gastado en apoyar a los agricultores en los países ricos han conducido a impuestos más altos, peores alimentos, monocultivos labrados en forma intensiva, producción excesiva y precios mundiales que arruinan la vida de los agricultores pobres en los mercados emergentes.

¿Y para qué? A pesar de la ayuda, muchos agricultores occidentales han sido acosados por la pobreza. El aumento de la productividad significa que necesita menos agricultores, lo que ahuyenta firmemente de la tierra al menos eficiente. Incluso, un gran subsidio no puede revertir esa situación.

Con la "agflación", la política ha llegado a un nuevo nivel de autoparodia. Tome, por ejemplo, los subsidios del etanol supuestamente inocentes de Estados Unidos. No se trata sólo de que éstos están apoyando una versión relativamente sucia de etanol (muchísimo mejor importar el licor en base a azúcar de Brasil); ellos también están contrapesando los subsidios más antiguos del grano, que bajaron los precios al estimular la producción excesiva.

El alimento más caro es una oportunidad para romper este ciclo vertiginoso. Los precios más altos del mercado permiten reducir los subsidios sin perjudicar los ingresos. En estos momentos hay un proyecto de ley agrícola en el Congreso de Estados Unidos. La Unión Europea prometió una revisión total (sin embargo, no una reforma) de su plan de apoyo agrícola. Las reformas de las últimas décadas han tratado, en realidad, de abordar los programas agrícolas del mundo industrializado, pero sólo en forma tímida. Ahora corresponde a los políticos demostrar seriedad cuando declaran que quieren arreglar la agricultura.

Reducir los subsidios y las barreras comerciales del mundo industrializado ayudaría a los contribuyentes; podría reactivar la estancada ronda de Doha de conversaciones sobre comercio mundial, dándole un impulso a la economía mundial, y, más importante, ayudaría directamente a mucha gente pobre del mundo. Desde el punto de vista de política económica, es difícil pensar en un bien mayor.

En contra de la pobreza

Tres cuartas partes de la gente pobre del mundo vive en áreas rurales. Los precios mundiales bajos creados por las políticas agrícolas durante las últimas décadas han tenido un efecto devastador. Ha habido una caída a largo plazo en la inversión en agricultura y las cosas que la sostienen, tal como la irrigación. La parte del gasto público que se destina a agricultura en los países en vías de desarrollo ha caído 50% desde 1980. Los países pobres que solían exportar alimentos ahora lo importan.

El reducir los subsidios en Occidente contribuiría a dar vuelta esto. El Banco Mundial estima que si se libera el comercio agrícola, los precios de los productos en los que se especializan los países pobres (como el algodón) subirían y los países en vías de desarrollo capturarían las ganancias al aumentar las exportaciones. Y debido a que la agricultura responde por dos tercios de los empleos en los países más pobres, ésta es la contribuyente más importante a las primeras etapas del crecimiento económico.

Según el Banco Mundial, los realmente pobres consiguen tres veces más ingresos extras de un alza en la productividad agrícola que de las mismas ganancias en la industria o servicios. No obstante, hay una dificultad obvia, y una que justifica la ayuda del gobierno. Los precios altos tienen un impacto mixto en la pobreza: perjudican a alguien que pierde más de los alimentos caros que lo que gana de un ingreso más alto. Y eso significa más de mil millones de consumidores urbanos (y algunos sin tierra), muchos de ellos políticamente influyentes en los países pobres.

En vista de la velocidad de las alzas de los precios de los alimentos, los gobiernos en los mercados emergentes no tienen otra alternativa más que tratar de suavizar el golpe.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Matemática de Izquierda

Matemática de izquierda
The artist and the mathematician, de Amir D. Aczel, intenta ser muchas cosas, pero es ante todo un libro malo como suelen ser los libros de divulgación científica

The artist and the mathematician, de Amir D. Aczel, intenta ser muchas cosas, pero es ante todo un libro malo como suelen ser los libros de divulgación científica (chatos, infantiles, demagógicos). Sin embargo, tiene aristas muy interesantes. En este caso, además de la información, el tema principal es extraordinario: la relación entre los dos mayores matemáticos del siglo XX, un asunto digno de la ficción. O más propiamente de la ciencia ficción, sobre todo porque uno de los personajes nunca existió y el otro ha desaparecido.

El primer protagonista es Nicolas Bourbaki, seudónimo que adoptó en 1935 un grupo secreto de matemáticos franceses para publicar una obra colectiva que, además de renovar su disciplina, fue el origen y la inspiración del estructuralismo en las ciencias sociales. Lévi-Strauss, Lacan, Piaget, Barthes, Foucault y hasta el grupo literario Oulipo son de algún modo discípulos de Bourbaki. El grupo, cuyos miembros eran reemplazados al cumplir los cincuenta años, tuvo su apogeo entre el ’50 y el ’70 para luego declinar y casi desaparecer.

Pero el otro personaje es más fascinante aun. Alexander Grothendieck nació en 1928 en Berlín, hijo de un anarquista ruso que fue sucesivamente condenado a muerte por el zar y los comunistas y terminó muriendo en Auschwitz tras ser deportado por los franceses. La madre, también anarquista, crió al pequeño Alexander en un campo de prisioneros, que estuvo sujeto a todo tipo de privaciones. En particular, su educación fue muy precaria, pero su talento para la matemática era tan sobresaliente que la elite científica lo aceptó como uno de los suyos hasta formar parte de los Bourbaki. Grothendieck es uno de los mayores genios científicos de la humanidad, y el menos conocido.

Empujando la tradición bourbakista hasta sus límites y asombrando a sus colegas por su visión, Grothendieck desarrolló teorías cada vez más generales y abstractas, incontaminadas por todo resto empírico. El espíritu de sus investigaciones estaba en consonancia con la política revolucionaria y las vanguardias artísticas de la época. El momento culminante de la era Grothendieck coincidió con Mayo del ’68. A partir de allí, se convirtió en activista ecológico y fue abandonando la matemática. Mientras él se radicalizaba cada vez más, el mundo empezaba a retroceder. Los Bourbaki, en particular, se negaron a reformular sus teorías y partir nuevamente de cero, como sugería Grothendieck. La hora de una empresa colectiva sin fines de lucro y sin réditos individuales empezaba a pasar: los matemáticos entraban en una espiral de papers irrelevantes, publicados sólo para hacer avanzar sus carreras en una ciencia orientada hacia las aplicaciones y financiada por las multinacionales. Mientras tanto, digno hijo de sus padres, Grothendieck se negaba a ir a Moscú para recibir la medalla Fields, la mayor distinción que se le otorga a un matemático y, al mismo tiempo, abandonaba su facultad al descubrir que ésta recibía subsidios de los militares franceses.

En los 80 deja de enseñar, se dedica a escribir sus memorias y en 1991, tras quemar 25 mil páginas de manuscritos, se interna en el bosque de los Pirineos para vivir alejado de la civilización. Unos años más tarde corta los pocos contactos que mantenía con parientes y amigos y desaparece definitivamente en la espesura, convencido de que el diablo domina el mundo. Nadie sabe si ha muerto. Grothendieck es una leyenda y un territorio para la conjetura. Su destino parece en principio el de otras mentes geniales e inadaptadas (es fácil asociarlo, por ejemplo, a un Bobby Fischer), pero es un caso mucho más complejo. No se trata sólo de un cerebro brillante sino de un individuo que, hasta en su biografía, resume una época y una tradición. La matemática de Grothendieck, contemporánea de la utopía de un mundo más justo y un arte más libre, fue parte de una gran aventura del pensamiento a la que ya no tenemos acceso.

Columna de Diario Perfil, por Quintin.