En los últimos años han florecido y se han reforzado servicios públicos, que con gran agudeza fiscalizan, demandan, y persiguen
con justicia, malas prácticas o violación a las leyes por parte de las empresas privadas.
La fiscalía nacional económica, Sernac, o la misma dirección del trabajo, trabajan con esmero y dedicación para garantizar en Chile, el respeto a las normas por parte de empresas y particulares.
Sin embargo, no es menos cierto, que uno de los peores empleadores en Chile es precisamente el Gobierno, quien actúa con impunidad en su forma de relacionarse con sus trabajadores, con pagos atrasados, gran cantidad de honorarios y subcontratados por doquier.
Los altos cargos públicos y técnicos pueden mandarse grandes chambonadas en su gestión, el Transantiago, la falta de visión estratégica en torno a la energía que tuvimos 10 años atrás y que luego resultó en grandes aumentos en las cuentas de todos los chilenos, la mala administración de ferrocarriles, etc. son chambonadas ante las cuales el ciudadano común y corriente sufre por la gestión de un Estado incompetente, pero a diferencia de las empresas privadas,
no tiene donde acudir a reclamar.
En la empresa el ejecutivo es despedido, en el Estado gana una embajada o un puesto en alguna otra repartición...
El Estado Chileno es omnipresente y no tenemos una "superintendencia del Estado", ni nadie que vele por los actos u omisiones que se presenten.
Es en este marco, que la creación de un defensor del pueblo es urgente, la mayoría de las naciones económicamente más desarrolladas tienen una figura que resguarda el respeto a los derechos humanos, derechos ciudadanos e interés público.
Chile necesita con urgencia la aprobación de la ley que crea la figura del defensor del pueblo, es requisito para poder seguir en la línea de democratizar la democracia chilena, un Estado que vele efectivamente por el respeto delos derechos económicos, culturales, sociales y ambientales.
Varios diputados han presionado para reponer la discusión de la creación de este defensor del pueblo la primera semana de Diciembre, para ojalá tenerlo
aprobado antes de fin de año. Si esto ocurre, va a ser el mejor regalo de navidad que ha tenido la democracia chilena en los últimos años.
Juan José Soto.


