La vedette intelectual del momento en las discusiones de economistas es la inflación. Con razón se debe temer a ella, la mayoría de quienes nacimos a fines de los 70 o comienzos de los 80 no vivimos en nuestros bolsillos lo que significa este flagelo, crecimos sin dimensionar el enorme esfuerzo y sufrimiento que significó para nuestros padres la constante depreciación de sus salarios y la volatilización de su poder adquisitivo.Pero como todos los problemas pueden tener un lado bueno, es de esperar que esta alta inflación ponga en la cabeza de gobernantes, políticos y dirigentes en general una bandera de lucha que nadie quiere tomar, cual es la inmensa fragilidad de la clase media que hemos creado en los gobiernos de la concertación.
Según el estudio “Movilidad y vulnerabilidad en Chile” de Dante Contreras, Ryan Cooper, Jorge Hermann y Christopher Neilson, el 48% de los pobres en el 2001 no lo eran en 1996, determinando alrededor de un 24% de pobreza transitoria. Este estudio publicado el 2004 hoy cobra relevancia ante una inmensa clase media que parece ser de cristal, a punto de romperse el frágil ingreso familiar que significa caer bajo la línea de la pobreza.
En este estudio sus autores muestran ciertas debilidades de nuestro actual sistema social que potencian la generación de pobreza transitoria, entre los aspectos relevantes surge que las personas que trabajan en el sector público y FFAA tienen menos posibilidades de caer nuevamente en la pobreza, lo mismo pasa para jefes de hogares más educados, resultando la educación secundaria y universitaria en un seguro más que un premio, al contrario de la educación técnica que no es relevante para evitar caer en la pobreza nuevamente.
Este estudio a su vez desnuda que los hogares más pobres no son capaces de asumir problemas de salud del jefe de hogar.
En el 2004 la inflación no era un problema, y su análisis no fue incluido en este estudio, sin embargo 4 años después agregamos a todo lo anterior un nuevo problema que permite correr el velo sobre una clase media que dejó con gran esfuerzo la pobreza y que ante la subida de precios y el descenso en el poder adquisitivo ve con frustración como se suma otro factor a la gran vulnerabilidad que existe en la clase media chilena hoy, la que puede de un día a otro caer en la pobreza nuevamente.
Las banderas discursivas de los políticos de uno y otro lado han tratado de apear el tema de la pobreza desde el 90, olvidando a quienes gracias a las exitosas políticas implementadas durante los gobiernos de la concertación dejaron de estar en esta situación y pasaron a sumarse a una clase media grande pero con miedo este 2008.
Hoy se requiere de un nuevo consenso social y político que gire en torno a la búsqueda de seguros que sean coraza para quienes salen de la pobreza, y eviten que caigan nuevamente en ella.
Necesitamos un sistema de salud que blinde efectivamente a la clase media de enfermedades catastróficas.
Un sistema educacional público de calidad que permita a los jefes de hogar destinar el dinero de la educación privada que actualmente deben pagar a mejorar la calidad de vida y ahorro de la familia.
Un sistema tributario que facilite el nacimiento de un hijo, su educación y salud, y no que sea una inmensa carga económica para la familia.
Un sistema de créditos hipotecarios que atenúe el shock transitorio de la inflación en las familias de clase media cuando tenemos niveles como los actuales.
Un seguro de cesantía efectivo, eficiente, de gran cobertura que no discrimine entre asalariados, independientes, profesionales, sector público, etc. Y que se transforme en un apoyo real para las familias en tiempos de cesantía del jefe de hogar.
Un sistema laboral que borre las barreras para la contratación de jóvenes y mujeres, y permita movilidad laboral real de los trabajadores en busca de mejores oportunidades.
Gobiernos comunales que acentúen y trabajen en la generación de redes sociales, espacios públicos y lugares de encuentro para las personas.
Chile necesita un sistema económico y social que impida que quienes un día lograron a través del esfuerzo personal traspasar la línea de la pobreza, vuelvan a caer en ella nuevamente.
Juan José Soto C.
Un sistema tributario que facilite el nacimiento de un hijo, su educación y salud, y no que sea una inmensa carga económica para la familia.
Un sistema de créditos hipotecarios que atenúe el shock transitorio de la inflación en las familias de clase media cuando tenemos niveles como los actuales.
Un seguro de cesantía efectivo, eficiente, de gran cobertura que no discrimine entre asalariados, independientes, profesionales, sector público, etc. Y que se transforme en un apoyo real para las familias en tiempos de cesantía del jefe de hogar.
Un sistema laboral que borre las barreras para la contratación de jóvenes y mujeres, y permita movilidad laboral real de los trabajadores en busca de mejores oportunidades.
Gobiernos comunales que acentúen y trabajen en la generación de redes sociales, espacios públicos y lugares de encuentro para las personas.
Chile necesita un sistema económico y social que impida que quienes un día lograron a través del esfuerzo personal traspasar la línea de la pobreza, vuelvan a caer en ella nuevamente.
Juan José Soto C.
Agrónomo UC
6 comentarios:
Wuena JuanJo!!
Bien escrito, esto de presentar un diagnóstico para luego entrar a propuestas es lo que debemos promover como estructura de escritos.
Ahora bien, una duda: ¿Qué es clase media? ¿El segmento social que está siempre en la mitad? ¿El segmento social que está inmediatamente sobre la línea de pobreza?
Mario H.
Muy buen tema... la frase de poema, el contenido con visión política. Esbozas con claridad los temas del futuro de Chile.
Quiero sumar a tus datos que entre 1996 y 2006 un 30% de los chilenos estuvieron en la pobreza. Alguien decía que la pobreza ya no era prioridad para nuestro país; en fin, la opción preferente por lo más pobres (ratificada por nuestros hermanos Obispos en Aparecida 2007) sigue apareciendo, con múltiples rostros, la prioridad de Chile y de los (social) cristianos.
Cristóbal Acevedo
Quienes pertenecen a la clase media son y no profesionales, pagan con esfuerzo el dividendo, las cuotas del auto, la universidad de sus hijos y gozan de breves vacaciones en balnearios de la V región. Según el marketing, conforman el sector C2-3,cuyo rango de ingreso mensual va de los 550 mil pesos a los 5 millones. Se conoce como clase media, el 50% de la población del país.
Ciertamente dicha imagen dista de la realidad estadística de nuestro país. Según datos CASEN 2006, un hogar medio-medio percibe $350 mil al mes, un ingreso prácticamente de supervivencia. Decir que en Chile una familia con un ingreso sobre los dos millones de pesos es de clase media, es confundir al país con uno desarrollado.
Interesante lo escrito por el Sr. Juanjo, pero no aporta ninguna novedad a las ampliamente difundidas aspiraciones de varios sectores de la sociedad civil.
El artículo me parece va más por el lado de criticar la ausencia de debate en torno a estos temas que a descubrir la pólvora o sumar "novedades", lo que si es novedad es que quienes critican lo hacen cómo anónimos.
Lo cual no es raro, si más del 80% de los chilenos no entiende lo que lee y uno de cada 10 chilenos es bien maricón pa sus hueas.
Juan Pablo Fuenzalida.
Respecto al articulo, me parece buenisimo, falto solo el tema de las pensiones el que no es menor, tomando en cuenta el progresivo envejecimiento de la población de nuestro país.
Mauro
No veo mala intención en los comentarios. El debate da para largo.
Saludos,
Cristóbal Acevedo
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