miércoles, 27 de junio de 2007

Encuesta Casen: Un desafío mayor para el Estado


Según la Encuesta CASEN, recientemente publicada, Chile a progresado notablemente en cuanto a los niveles de pobreza absoluta ya que ésta disminuyó en un 5% entre el año 2003 y el 2006; según esta encuesta hoy un 13,7% de chilenos viven en la pobreza y un 3,2% sobre el total de la población del país se encuentra en la indigencia. Así mismo, la Encuesta CASEN señala un progreso considerable en cuanto a la distribución del ingreso que se mide por medio del Índice Gini (que va de 0 a 1 siendo el 0 una igualdad total y el 1 una desigualdad absoluta), donde estaríamos con un 0,54 siendo la cifra más bajo de los gobiernos de la Concertación; esto porque la brecha entre el quintil más rico y el más pobre se ha reducido en un 45% en estos tres años que abarca la medición.


Si bien las cifras muchas veces pueden ser una abstracta reducción de la realidad, queda de manifiesto la importancia de la intervención del Estado tanto para efecto de la superación de la pobreza como en lo que dice relación a la distribución del ingreso; por eso es importante un antecedente adicional que entrega esta encuesta, antes de la intervención de las políticas públicas (sea a través de subsidios directos o prestación de servicios) la diferencia en términos de ingreso relativo entre el quintil más pobre y el más rico es de 13 veces; una vez que el Estado interviene, y por tanto se incorpora la inversión social del Estado en la medición, esta diferencia se acorta casi en un 50%, siendo con este factor 7 veces superior los ingresos del quintil más rico versus el quintil más pobre.


Los resultados de la Encuesta, a mi parecer, debieran llamarnos al menos a dos grandes reflexiones:
La primera es que la intervención del Estado no solo es necesaria sino indispensable tanto para superar la situación de pobreza de las personas, como para acortar la poco recomendable, y como ha señalado la Iglesia Católica, escandalosa diferencia entre los ingresos de los más ricos y los más pobres de nuestro país (generalmente entre los que mandan y los que son mandados). De más esta decir que sin una política pública coherente en el tiempo no podemos cumplir aquello que es nuestra prioridad uno: poner nuestro esfuerzo supremo para que los que están en la pobreza y la miseria, en la precariedad misma, dejen de estarlo. Estos resultados muestran un avance del que deberíamos alegrarnos, pero no pueden convertirse en un bálsamo que desvíe nuestro foco de atención prioritario en circunstancias que la misma encuesta nos dice que aún 2.210.000 chilenos viven en la pobreza, y de ellos 516.000 en la indigencia; sin duda seguimos frente a un desafío mayor.


La segunda reflexión es que la intervención del Estado en buena parte de la población viene a suplir parte importante de los bienes y servicios que adquieren o reciben y a los que otros tanto pueden acceder autónomamente con sus propios ingresos. Así, los servicios de educación, salud, pensiones, subsidios habitacionales y programas de promoción forman parte de la cotidianidad con la que muchos chilenos hacen de su vida una más llevadera. Estamos diciendo entonces que prácticamente un 50% de las actividades que, teniendo un costo económico, realiza una persona dentro de un mes está vinculada al Estado, sea que el Estado actúe subsidiando demanda o prestando algún servicio directo o indirecto. Entonces debemos reflexionar, y aunque suene obvio, cuán importante es la calidad de los servicios que presta el Estado (y no solo la cantidad o nivel de cobertura de los mismos) . El famoso debate entre más o menos Estado es francamente absurdo; nuestro aparato gubernamental es precario y no está a la altura de lo que nos exige un país con nuestras aspiraciones y riquezas, ni menos a la altura de la dignidad de las personas que se juegan su calidad de vida en medio edificios grises y una burocracia infernal. El debate no es más o menos Estado sino cómo tenemos un estado de calidad, eficiente, con funcionarios de primer nivel, con cobertura de excelencia, con una preocupación auténtica por la persona a la que se le presta el servicio, con una inversión significativa en modernización y tecnología, con un tamaño suficiente para sus desafíos.


Nuestro proyecto país debería orientarse a conseguir una definitiva superación de la pobreza poniendo en juego todos los mecanismos públicos y privados que para ello se requiere; pero no basta con ampliar la cobertura de la acción del Estado sino que se requiere también subir el nivel y la calidad de los servicios públicos; en definitiva es una gran cantidad de ciudadanos que buena parte de su calidad de vida, como nos señala la Encuesta CASEN, se juega en lo que el aparato estatal es capaz de brindarle. Los cantos de sirenas de quienes ven en el Estado una amenaza no deben cautivar a quienes aspiramos a un Estado ágil, al servicio prioritario de los interés de los más pobres, moderno y flexible para adaptarse y entender con mayor velocidad los cambios propios de la sociedad del conocimiento y la tecnología. Un Estado con estas características será capaz de comprender e integrar a las personas, al que espera en un consultorio o un paradero, o al que opta por un crédito o recibe su pensión, y en general a todos aquellos que día a día rondan los servicios públicos en busca de aquello que la mezquindad del desarrollo aún no le es capaz de brindar.

Cristóbal Acevedo

Sarkozy

NICOLÁS SARKOZY Mayo de 2007. Elecciones francesas


Pero la política retorna. Retorna por todas partes en el mundo. La caída del Muro de Berlín pareció anunciar el fin de la Historia y la disolución de la política en el mercado. Dieciocho años después, todo el mundo sabe que la Historia no ha terminado, que siempre es trágica y que la política no puede desaparecer porque los hombres de hoy sienten una necesidad de política, un deseo de política como rara vez se había visto desde el fin de la segunda guerra mundial.

Necesidad de nación

La necesidad de política tiene por corolario la necesidad de nación. La nación también había sido condenada. Pero aquí está de nuevo, para responder a la necesidad de identidad frente a la mundialización, vivida como una empresa de uniformización y mercantilización del mundo en la que ya no quedaría lugar para la cultura y para los valores del espíritu. Quizá la inquietud es excesiva, pero es bien real y expresa una necesidad de identidad muy fuerte. Por todas partes la he encontrado en esta campaña; en todas partes me han hablado de ella gentes de toda condición. Pero la nación no es sólo la identidad. Es también la capacidad de estar juntos para protegerse y para actuar. Es el sentimiento de que no se está solo para afrontar un futuro angustioso y un mundo amenazante. Es el sentimiento de que, juntos, se es más fuerte, y podremos hacer frente a lo que, solos, no podríamos afrontar.

Yo he querido volver a poner la voluntad política y Francia en el corazón del debate político. La voluntad política y la nación están siempre para lo mejor y para lo peor. El pueblo que se moviliza, que se convierte en una fuerza colectiva, es una potencia temible que puede actuar tanto para lo mejor como para lo peor. Hagamos las cosas de manera que sea para lo mejor. Conjuraremos lo peor respetando a los franceses, manteniendo nuestros compromisos, respetando la palabra dada. Conjuraremos lo peor haciendo que la moral retorne a la política.

Contra los herederos de Mayo del 68

No me da miedo la palabra “moral”. Desde mayo de 1968 no se podía hablar de moral. Era una palabra que había desaparecido del vocabulario político. Hoy, por primera vez en decenios, la moral ha estado en el corazón de la campaña presidencial. Mayo del 68 nos había impuesto el relativismo intelectual y moral. Los herederos del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo. Habían querido hacernos creer que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos alumnos, que no había diferencias de valor y de mérito. Habían querido hacernos creer que la víctima cuenta menos que el delincuente, y que no puede existir ninguna jerarquía de valores. Habían proclamado que todo está permitido, que la autoridad había terminado, que las buenas maneras habían terminado, que el respeto había terminado, que ya no había nada que fuera grande, nada que fuera sagrado, nada admirable, y tampoco ya ninguna regla, ninguna norma, nada que estuviera prohibido.

Recordad el eslogan de Mayo del 68 en las paredes de la Sorbona: “Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas”. Así la herencia de Mayo del 68 ha liquidado a la escuela de Jules Ferry en la izquierda francesa, que era una escuela de la excelencia, del mérito, del respeto, del civismo; una escuela que quería ayudar a los niños a convertirse en adultos y no a seguir siendo niños grandes, una escuela que quería instruir y no infantilizar, porque había sido construida por grandes republicanos que tenían la convicción de que el ignorante no es libre. Pero la herencia de Mayo del 68 ha liquidado esa escuela que transmitía una cultura común y una moral compartida, cultura y moral gracias a las que todos los franceses podían hablarse, comprenderse, vivir juntos. La herencia de Mayo del 68 ha introducido el cinismo en la sociedad y en la política. Han sido precisamente los valores de Mayo del 68 los que han promovido la deriva del capitalismo financiero, el culto del dinero-rey, del beneficio a corto plazo, de la especulación. El cuestionamiento de todas las referencias éticas y de todos los valores morales ha contribuido a debilitar la moral del capitalismo, ha preparado el terreno para el capitalismo sin escrúpulos y sin ética, para esas indemnizaciones millonarias de los grandes directivos, esos retiros blindados, esos abusos de ciertos empresarios, el triunfo del depredador sobre el emprendedor, del especulador sobre el trabajador.

La izquierda hipócrita

Los herederos de Mayo del 68 han degradado el nivel moral de la política. Todos esos políticos que reivindican la herencia de Mayo del 68, dan al prójimo lecciones que jamás se aplican a sí mismos, quieren imponer a los demás comportamientos, reglas, sacrificios que jamás se imponen a sí mismos. Proclaman: “Haced lo que yo digo, no hagáis lo que yo hago”. Ésa es la izquierda heredera de Mayo del 68, la que está en la política, en los medios de comunicación, en la administración, en la economía. La izquierda que le ha tomado gusto al poder, a los Privilegios. La izquierda que no ama a la nación porque no quiere compartir nada. Que no ama a la República porque no ama la igualdad. Que pretende defender los servicios públicos, pero que jamás veréis en un transporte colectivo. Que ama tanto la escuela pública, que a sus hijos los lleva a colegios privados. Que dice adorar la periferia, pero que se cuida muy mucho de vivir en ella. Que siempre encuentra excusas para los violentos, a condición de que se queden en esos barrios a los que ella, la izquierda, no va jamás. Esa izquierda que hace grandes discursos sobre el interés general, pero que se encierra en el clientelismo y el corporativismo. Que firma peticiones y manifiestos cuando se expulsa a algún “okupa”, pero que no aceptaría que se instalaran en su casa. Que dedica su tiempo a hacer moral para los demás, sin ser capaz de aplicársela a sí misma. Esa izquierda, en fin, que entre Jules Ferry y Mayo del 68 ha elegido Mayo del 68, es la que condena a Francia a un inmovilismo cuyas principales víctimas serán los trabajadores, los más modestos, los más pobres.

Ésa es la izquierda que desde Mayo del 68 ha renunciado al mérito y al esfuerzo, que ha dejado de hablar a los trabajadores, de sentirse concernida por la suerte de los trabajadores, de amar a los trabajadores; porque el valor trabajo ya no forma parte de sus valores, porque su ideología ya no es la de Jaurès o la de Blum, que respetaban a los trabajadores, sino que ahora la ideología de la izquierda es la del reparto obligatorio del trabajo, la de las 35 horas, la del asistencialismo. La crisis del trabajo es ante todo una crisis moral, y en ella la herencia de Mayo del 68 tiene una enorme responsabilidad. Yo quiero rehabilitar el trabajo, quiero devolver al trabajador el primer lugar en la sociedad.

Liquidar la herencia de Mayo del 68

La herencia de Mayo del 68 ha debilitado la autoridad del Estado. Esos herederos de los que en Mayo del 68 gritaban “CRS = SS”, toman sistemáticamente partido por los violentos, los alborotadores y los estafadores contra la policía. Lo hemos visto tras los incidentes de la Estación del Norte. En lugar de condenar a los violentos y de apoyar a las fuerzas del orden y su difícil trabajo, no se les ha ocurrido nada mejor que esta frase, que merecería ser inscrita en los anales de la República: “Es inquietante constatar que se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud”. Como si los vándalos de la Estación del Norte representaran a toda la juventud francesa. Como si fuera la policía la que estaba actuando mal, y no los violentos. Como si los violentos hubieran destrozado todo y saqueado los comercios para expresar una revuelta contra una injusticia. Como si el hecho de ser jóvenes lo excusara todo. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente siempre inocente. Ésos son los herederos de Mayo del 68, que denigran la identidad nacional, que atizan el odio a la familia, a la sociedad, al Estado, a la nación, a la República.

En estas elecciones se trata de saber si la herencia de Mayo del 68 debe ser perpetuada o si puede ser liquidada de una vez por todas. Yo quiero pasar la página de Mayo del 68. Pero tiene que ser más que un gesto. No hay que contentarse con poner banderas en los balcones el 14 de julio y cantar la Marsellesa en vez de la Internacional en los mítines del Partido Socialista. No se puede decir que se desea el orden y tomar sistemáticamente partido contra la policía. No es posible seguir denunciando la “provocación” y el “Estado policial” cada vez que la policía intenta hacer respetar la ley. No se puede decir que uno apuesta por el valor del trabajo y, al mismo tiempo, generalizar las 35 horas, seguir cargándolo con impuestos y estimular la mentalidad del asistido, del que cobra del Estado para no trabajar. No se puede decir que se desea obstaculizar las deslocalizaciones y al mismo tiempo rechazar cualquier experimentación del IVA social, que permite financiar la protección social con las importaciones. No es posible proclamar grandes principios y negarse a inscribirlos en la realidad. Yo propongo a los franceses romper realmente con el espíritu, con los comportamientos, con las ideas de Mayo del 68, con el cinismo de Mayo del 68. Propongo a los franceses devolver a la política la moral, la autoridad, el trabajo, la nación. Les propongo reconstruir un Estado que haga realmente su trabajo y que, en consecuencia, domine las feudalidades, los corporativismos y los intereses particulares. Les propongo rehacer una República una e indivisible contra todos los comunitarismos y todos los separatismos. Les propongo reedificar una nación que de nuevo esté orgullosa de sí misma.

Ciudadanía de deberes

Al poner sistemáticamente los derechos por encima de los deberes, los herederos de Mayo del 68 han debilitado la idea de ciudadanía. Al denigrar la ley, el Estado y la nación, los herederos de Mayo del 68 han favorecido el crecimiento del individualismo. Han incitado a cada cual a no pensar más que en sí mismo y a no sentirse concernido por los problemas del prójimo. Yo creo en la libertad individual, pero quiero compensar el individualismo con el civismo, con una ciudadanía hecha de derechos pero también de deberes. Quiero derechos nuevos, derechos reales y no virtuales. Quiero un derecho real a un techo, al alojamiento. Un derecho real al cuidado de los hijos, a la escolarización de niños con minusvalías, a la dependencia para los mayores. Quiero el derecho a un contrato de formación para los jóvenes de más de 18 años, y a la formación a lo lago de toda la vida. Quiero el derecho a la caución pública para aquellos que no tienen padres, para los que no tienen relaciones, para los enfermos a los que no se les quiere prestar porque se considera que representan un riesgo demasiado elevado. Quiero el derecho a un contrato de transición profesional para los que están en paro.

Pero quiero que estos derechos estén equilibrados con los deberes. La ideología de Mayo del 68 habrá muerto cuando la sociedad se atreva a recordar a cada cual sus deberes, cuando en la política francesa se ose proclamar que, en la República, los deberes son la contrapartida de los derechos. Ese día al fin se habrá realizado la gran reforma moral e intelectual que Francia necesita una vez más. Entonces podremos reconstruir sobre cimientos renovados esa República fraternal que es el sueño siempre inacabado, nunca realizado de Francia desde el primer día en que tuvo conciencia de su existencia como nación. Porque Francia no es una raza, no es una etnia, ni sólo un territorio; Francia es un ideal incansablemente perseguido por un gran pueblo que, desde su primer día, cree en la fuerza de las ideas, en su capacidad para transformar el mundo y hacer la felicidad de la humanidad.

Quiero decírselo a los franceses: el pleno empleo, el crecimiento, el aumento del poder adquisitivo, la revalorización del trabajo, la moralización del capitalismo, todo eso es necesario y es posible. Pero eso no son más que medios que deben ser puestos al servicio de una cierta idea del hombre, de un ideal de sociedad donde cada cual pueda encontrar su lugar, donde la dignidad de todos y cada uno sea reconocida y respetada.»

viernes, 22 de junio de 2007

Mensaje a los católicos. La política: donde nadie quiere estar


Indudablemente la política de nuestro país está en crisis: Chiledeportes, el Transantiago y un suma y sigue de hechos lo revelan. Ante eso juzgamos a los políticos, pedimos heroísmo, probidad, entrega gratuita por bien del país y nosotros nos quedamos sentados viendo televisión esperando la próxima elección para manifestar nuestro parecer, ¡qué frescura!, como diciendo “ellos que son políticos, que mejoren”.



Pecamos de un fariseismo ante los políticos; nos quejamos de su mal proceder, pero pasamos de largo por nuestra inacción. “Gracias por no ser como ellos”, pero no se nos pasa por la cabeza entrar a militar a un partido (o formar uno), participar de la junta de vecinos, de sindicatos y colaborar para que las cosas se hagan bien.



El magisterio de la Iglesia





Claro ha sido el magisterio de la Iglesia en hacernos sentir el deber que tenemos respecto a “la participación en la “política”; es decir, en la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común.” (Christifideles laici n.42)



Quizá nos parece que el trabajar en lo político es deber de otros, pero en el contexto de una clase política en su mayoría falta de ética, donde el bien del partido es más importante muchas veces que el de la patria, el mensaje evangélico que como enamorados de Jesús debemos anunciar se hace más necesario que nunca.



Las prioridades de Jesús



Cristo estuvo con sanos y pecadores, pero sin duda, donde más estuvo fue en los lugares donde nadie quería ir: ahí, con leprosos, prostitutas, endemoniados y ciegos se comenzó a construir el Reino.



En este momento, como miembros del cuerpo de Cristo debemos ir y llevar el Reino a donde nadie quiere ir: a la prostituida política, que en vez de actuar por amor, se vende por dinero y poder.



Ahora los dejo con una exhortación de Monseñor Romero, mártir latinoamericano, quien ganó la muerte al no callar frente al pecado de la clase política de su país:


“Hermanos, en nombre de Cristo, ayuden a esclarecer la realidad, busquen soluciones, no evadan su vocación de dirigentes. Sepan que lo que han recibido de Dios, no es para esconderlo en la comodidad de una familia, de un bienestar. Hoy la patria necesita sobre todo la inteligencia de ustedes. A los partidos políticos, a las organizaciones gremiales, cooperativas o populares, el Señor (...) les quiere inspirar la mística de su divina Transfiguración, para transfigurar también, desde la fuerza organizada, no con métodos o místicas ineficaces de violencia, sino con verdadera, auténtica liberación.” (Monseñor Oscar Romero, Homilía 6 de agosto de 1978).

RDM

jueves, 21 de junio de 2007

Emprender

El mundo está lleno de incentivos y desincentivos. Cuando alguien se despierta una mañana y decide que quiere correr todos los días, pero abre la ventana y el cielo está gris, está garuando y hace frío, lo más probable es que no corra, o si lo hace deba hacerlo con una fuerza de voluntad tremenda... hay un desincentivo a esa meta que se tiene.

Quienes alguna vez hayan formado una empresa, sabrán lo burocrático y engorroso del proceso de apertura, si no tienes un abogado amigo, el capital inicial es importante, pasa el tiempo para poder empezar a operar, te la pasas de oficina en oficina por 2-3 meses , y pobre de ti que necesites patentes o inspecciones sanitarias,... o sea.. . cuando quieres emprender, hay un cielo gris, y una garúa esperándote afuera....

Es por esto que la idea de Matías Undurraga aparecida en el El Mercurio del Lunes 18 me llamó la atención, su idea de carritos de sopaipillas y hot dogs para que personas de escasos recursos pudan tener un ingreso monetario no sólo se basa en la premisa de falta de capital por parte de las personas, si no que reconoce la falta de información, tiempo y plata para poder seguir todos los pasos burocráticos que se necesitan para emprender, y Matías ayuda a estas personas a saltar esta valla al emprendimiento....Moraleja, la falta de emprendimiento no sólo es falta de capital, también lo son las barreras burocráticas.

Para leer el reportaje hagan click aquí

lunes, 18 de junio de 2007

Jornadas de reflexión

Con mucho frío, el Sábado 16 de Junio varios nos juntamos en la estación Los Héroes para partir a la casa de la familia Larraín-Huneeus.

La jornada estuvo tremendamente productiva, Beto se preparó un Power Point para guiar una conversación que giró en torno a las convicciones que como comunidad tenemos frente a la política. Hubo muy poco de análisis político, práctico, pero si mucho de reflexión espiritual y posición de grupo frente a nuestro rol como comunidad en la sociedad.

La síntesis y declaración final nos sorprendió, las ideas lanzadas y recogidas por la Elisa eran completamente comunes, casi no hubo diferencias, al menos en lo esencial, confirmando esto la intensa comunión de valores que nos unen como grupo.

Próximamente publicaremos aquí la redacción de la declaración final de estas jornadas, y mediante mail, las acciones operativas que se decidieron de común acuerdo para poder ir profundizando la acción política.

Luego de estas jornadas existe el sentimiento de que la comunidad y las energías están más vivas que nunca, ahora el desafío es personal, cada uno debe reflexionar acerca de la importancia que damos a compartir en una comunidad, y la reafirmación de estos sentimientos de cara al nuevo semestre que comienza.

Guarden esta página en sus favoritos, será nuestro punto de encuentro permanente.

¿Decrece la población mundial?

Cómo abordar una población mundial decreciente


THE ECONOMIST

La población de insectos en una cápsula de Petri aumenta habitualmente en una curva en forma de S. Al principio, la línea es plana porque la colonia apenas está creciendo. Luego, la pendiente sube en forma más escarpada a medida que las bacterias proliferan hasta que llega a un punto de inflexión. Después de eso, la curva se aplana cuando la colonia deja de crecer.

El apiñamiento y la escasez de recursos restringen las poblaciones de insectos.

En tanto, los motivos para el crecimiento de la población humana pueden ser diferentes, pero el patrón puede ser sorprendentemente similar.

Durante miles de años, la cantidad de personas en el mundo fue aumentando lentamente. Luego hubo un incremento repentino durante la revolución industrial, que produjo, entre 1900 y 2000, una casi cuadruplicación de la población mundial.

Las cifras aún siguen subiendo, pero hace poco -es imposible saber exactamente cuándo- al parecer se llegó a un punto de inflexión.

El índice de aumento poblacional empezó a aflojar el paso. En cada vez más países, las mujeres empezaron a tener menos hijos que la cantidad que se necesita para mantener la estabilidad de las poblaciones.

Cuatro de cada nueve personas ya vive en países en los cuales la tasa de fecundidad ha caído bajo la tasa de reemplazo.

El año pasado, Naciones Unidas señaló que pensaba que la fecundidad promedio del mundo bajaría más allá del nivel de reemplazo para 2025.

Los demógrafos esperan que la población global alcance un nivel máximo en torno a los 10 billones (ahora es de 6,5 billones) para mediados de siglo.

A medida que han cambiado las predicciones poblacionales en los últimos años, también lo han hecho las actitudes.

El pánico por las restricciones de recursos que prevaleció en las décadas de 1970 y 1980, cuando la población estaba creciendo por la parte escarpada de la curva en S, ha dado paso a una nueva preocupación: que es probable que la cantidad de personas en el mundo empiece a decrecer.

Los bits de reducción

Algunos consideran esto como un motivo para celebrar, sobre la base de que hay obviamente demasiadas personas en el planeta. ¿Pero demasiadas para qué? No parece existir tanto el peligro de una catástrofe maltusiana. La humanidad se apropia más o menos de una cuarta parte de lo que se conoce como la producción primaria neta de la Tierra (tejido vegetal creado por fotosíntesis); muchísimo, pero difícilmente próximo al punto de agotamiento.

El precio de las materias primas refleja su insuficiencia y, a pesar de las recientes alzas, los precios de los commodities bajaron abruptamente en términos reales durante el siglo pasado.

De acuerdo a esa medida, las materias primas se han vuelto más abundantes, no más escasas. Sin duda, el impacto que las personas tienen sobre el clima es un problema; pero la solución está en consumir menos combustibles fósiles, no en manipular los niveles de población.

Ni tampoco el problema opuesto -esto es, que la población caerá tan rápidamente o hasta tal punto que la civilización se verá amenazada- parece un peligro real. Las proyecciones indican un aplanamiento y posteriormente una leve declinación en el futuro previsible.

Si la población mundial no parece crecer o reducirse a niveles inmanejables, ¿los gobiernos seguramente pueden observar su progreso con ecuanimidad?

No completamente. Hacer un ajuste a la baja presenta problemas, como los que ya están enfrentando tres áreas del mundo: Europa Central y Oriental, de Alemania a Rusia; el norte del Mediterráneo, y partes del este de Asia, lo que incluye Japón y Corea del Sur.

Piense en veintiañeros como una sola fuerza laboral, y con la mejor educación que existe.

En Japón, esa fuerza laboral se reducirá en una quinta parte en la próxima década; una pérdida considerable de conocimiento y especialización.

En el otro extremo del espectro etario, los sistemas de pensiones del Estado enfrentan dificultades ahora, cuando hay cuatro personas en edad laboral por cada jubilada. Para 2030, Japón e Italia tendrán sólo dos por jubilado; para 2050, la proporción será de tres a dos.

Una población que se reduce -que envejece- presenta problemas en otras formas increíbles. El ejército ruso, por ejemplo, ha tenido que estrechar la conscripción porque no hay jóvenes suficientes. En Japón, las áreas rurales han soportado el peso de la declinación poblacional, la que es tan nefasta que incluso una aldea quiere darse por vencida y convertirse en un basurero de desechos industriales.

Los estados no deberían involucrarse en el negocio de hacer que la gente tenga bebés.

Si las mujeres deciden pasar entre los 20 y los 30 años haciendo otras actividades distintas a la crianza de hijos y gastar su dinero en carteras en vez de pañales, es algo que incumbe a ellas. Pero la transición a una población más baja puede ser difícil, y corresponde a los gobiernos moderarla. Afortunadamente, hay numerosas formas para emprender esto, la mayoría de las cuales involucra cambios sociales deseables en sí.

La mejor forma de moderar la transición hacia una población más pequeña sería estimulando a las personas a que trabajen por más tiempo y retirando las barreras que les impiden hacerlo.

Edad para pensionarse

Hay que subir la edad para pensionarse y tiene que desaparecer la edad obligatoria para la jubilación. Esto es malo no sólo para la sociedad, la que tiene que pagar las pensiones de personas perfectamente capaces que han tenido que jubilar, sino también para las empresas, a las que le iría mejor si utilizaran el rendimiento, más bien que la edad, como criterio para emplear personas.

Igualmente se deberían reemplazar las estructuras salariales rígidas en las que el sueldo sube con la antigüedad (como en Japón) por otras más flexibles.

Una mayor inmigración mitigaría la escasez de mano de obra, aunque no detendría el envejecimiento de las sociedades, porque las cantidades que se necesitarían serían enormes.

Las políticas para estimular a las mujeres en los lugares de trabajo, a través de mejores cláusulas para el cuidado de los hijos y la licencia para los padres, también pueden contribuir a rectificar el equilibrio entre trabajadores y jubilados. Algunas de esas medidas podrían tener un interesante efecto secundario.

Estados Unidos y Europa noroccidental ya enfrentaron una declinación demográfica, pero están creciendo de nuevo, y no sólo debido a la inmigración.

Gran parte de los cambios no tuvieron nada que ver con la política poblacional. Se llevaron a cabo para lograr que los mercados laborales fueran más eficientes o para fomentar la igualdad de sexos.

Pero tuvieron el efecto de aumentar la fecundidad.

A medida que las sociedades tradicionales se modernizan, la fecundidad baja.

En las sociedades tradicionales con economías modernas -Japón e Italia, por ejemplo- es donde más cae la fecundidad.

Y, en comparación, en las sociedades que logran que la crianza y el trabajo sean compatibles, las mujeres tienden a hacer ambas cosas.

jueves, 14 de junio de 2007

Genocidio Armenio

Esta semana se cumplen 92 años de la gran emigración de refugiados del genocidio armenio.
El 11 de Junio de 1915 se dió la orden para que más de 1 millón de armenios dejara Anatolia y tuvieran que emigrar a la zona de Siria y la Mesopotamia, en decenas de campos de concentración murieron alrededor de 1,5 millones de armenios en manos del ejército turco. Entre Abril de 1915 y 1916, millones murieron, y otros tantos fueron deportados, eliminándose al 75% de la población armenia.

Aún hoy, existen países que se niegan a usar la palabra genocidio para referirse a estos hechos (Estados Unidos, Israel, Reino Unido), y es delito en Turquía decir que el genocidio existió, a pesar que decenas de países han reconocido que si hubo una intención sistemática por parte del Estado turco para eliminar al pueblo armenio, y hacer una limpieza étnica de los territorios de la antigua anatolia.

Sin embargo decenas de países si reconocen el genocidio y lo condenan: Armenia, Argentina, Austria, Bélgica, Canadá, Chipre, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, Noruega, Líbano, Lituania, Polonia, Portugal, Rusia, Eslovaquia, Suecia, Suiza, Uruguay, Ciudad del Vaticano y Venezuela.

Chile afortunadamente ha abierto los ojos, y con orgullo podemos decir que el 5 de Junio recién pasado se ha aprobado un proyecto en el Senado, admitiendo como Estado que el genocidio armenio de 1915 si existió.

“Maten a cada mujer, niño y hombre armenio sin ninguna contemplación”Talaat Pasha (lider político del Comité de Unión y Progreso o “Jóvenes turcos”)

“¿Quién recuerda hoy la matanza de armenios?”
Adolf Hitler.

“En Turquía fueron asesinados 30.000 kurdos y un millón de armenios".
Orhan Pamuk (escritor turco

Para más información pueden entrar al sitio web www.genocidioarmenio.org

JJS

viernes, 8 de junio de 2007

¿Se va endureciendo el corazón?


En 1994, el fotógrafo de origen Sudafricano, Kevin Carter ganó un premio Pulitzer por su fotografía de una niña sudanesa a punto de morir de inanición, y un cuervo esperando su muerte.

Kevin Carter se hizo famoso por esta fotografía, él contaba la historia, bajó del avión, y en una zona rural de Sudán se encontró con esta escena, esperó largo rato la muerte de la niña, lo cual no ocurrió mientras el estaba ahí, así que sacó la foto tal como se ve. Tiempo después en 1994 ganó un premio Pulitzer. Es entonces, luego de que ganase el premio, que un periodista le preguntó. - Kevin, ¿que hiciste luego de sacar la foto?- La ayudaste, la recogiste, la llevaste a un hospital?. Kevin simplemente respondió que luego de sacar la foto se fue. Ahí Kevin se dió cuenta de lo que había hecho, poco tiempo después se suicidó.

JJS

martes, 5 de junio de 2007

El alma de la política


A veces se nos viene el mundo abajo, nos sentimos cansados y decepcionados de lo que creemos y lo que nos mueve a actuar. Encontré algunas frases de Jacques Maritain sobre la política y los valores que la inspiran a quienes adherimos a una visión socialcristiana del compromiso público; pueden ser una fuente de inspiración en tiempos de flaqueza, una ojeada rápida al alma de la política cristiana...


Sobre quienes critican a quienes creen en valores trascendentes...
“Los moralistas son gentes desdichadas. Cuando insisten en la inmutabilidad de los principios morales se les reprocha el imponernos exigencias insoportables. Y cuando explican la forma de llevar a la práctica dichos principios inmutables, se les acusa de convertir la moral en algo relativo. No obstante, en ambos casos, sólo están defendiendo las aspiraciones de la razón a dirigir la vida humana” (El hombre y el Estado)

Del miedo a entrar en política...
“el temor de mancharse por entrar en el contexto de la historia es un temor farisaico. No es posible tocar la carne del hombre sin ensuciarse los dedos. Ensuciarse los dedos no es ensuciarse el corazón” (Humanismo Integral)

El fin de la política...
“la política, en particular, tiende al bien común del cuerpo social: ésta es su medida. Ese bien común es, como indicábamos hace un instante, un bien principalmente moral; y por ello es incompatible con todo medio intrínsecamente malo” (Humanismo Integral)

Cuando se hace lo impopular...
“prestar atención cuanto hay de más profundo y duradero, más realmente digno y meritorio del hombre, en las aspiraciones y el alma del pueblo. De ese modo, aún concurriendo en el desagrado del pueblo, se puede gobernar en común con él, en el verdadero sentido de la expresión. Y si se trata de un gran gobernante, tal vez convierta ese desagrado en una confianza más honda y renovada” (El hombre y el Estado)

Sobre la vigencia de los valores absolutos...
"no hay derechos a menos que se exija un cierto orden inviolable —aunque puede violarse de hecho— gracias al cual las cosas son en su tipo inteligible o esencia, o por el cual son y están modeladas para la naturaleza del hombre: un orden por virtud del cual se le deben al hombre, que es una existencia dotada de alma espiritual y libre voluntad, algunas cosas determinadas” (El hombre y el Estado)

Sobre la esencia cristiana de la democracia...
“no solamente el estado de espíritu democrático viene de la inspiración evangélica, sino que no puede subsistir sin ella. Para conservar la fe en la marcha hacia delante de la humanidad, a pesar de todas las tentaciones de desesperar del hombre que nos ofrece la historia, y singularmente la historia contemporánea; para tener fe en la dignidad de la persona y de la humanidad común, en los derechos humanos y en la justicia, es decir, en valores esencialmente espirituales; para tener, no en las fórmulas, sino en la realidad, el sentido y el respeto de la dignidad del pueblo, que es una dignidad espiritual y se revela a quien sabe amarla; para sostener y avivar el sentido de la igualdad sin caer en un igualitarismo nivelador; para respetar la autoridad sabiendo que quienes la ejercen no son más que hombres, como lo que ellos gobiernan, y tienen a su cargo por consentimiento o voluntad del pueblo, del que son vicarios o representantes; para creer en la santidad del derecho y de la virtud segura, pero a largo plazo, de la justicia política ante los triunfos escandalosos de la mentira y de la violencia; para tener fe en la libertad y en la fraternidad, hace falta una inspiración heroica y una creencia que fortalezcan y vivifiquen la razón y que nadie más que Jesús de Nazaret ha incitado en el mundo” (Cristianismo y Democracia)

viernes, 1 de junio de 2007

Internet: el ultimo reducto de igualdad (hasta ahora)

Hasta ahora internet es el único lugar en que impera la meritocracia, el esfuerzo y el ingenio. Cualquier persona desde su Pc por más humilde que sea, con sólo tener acceso a la red puede difundir y expresar sus ideas, informar, reunirse, hacer negocios, mostrar sus obras artísticas, etc.
Así hemos visto como para la última masacre universitaria en EE.UU. , los atentados terroristas en Londres y la revolución pingüina en nuestro caso, unas de las principales fuentes de información, reflexión y discusión fueron los blogs. Así en Londres en horas posteriores a los atentados, aportaba mucho más un blog que lo que decía la BBC. Por otra parte en nuestro país los estudiantes secundarios que no contaban ni con revistas ni diarios a su completa disposición relataban como se articulaba el movimiento y lo que exigían al gobierno a través de la red.

Por otro lado el año pasado el grupo Gnarls Barkley arrasó en los rankings de revistas musicales, y de ventas sólo vendiendo su canción "crazy" mediante descargas en internet. Así también otros grupos se han hecho conocidos en sitios como Myspace.com o youtube.com y compiten mano a mano con poderosos sellos.

Bueno amigos, toda esta democracia, que pasa a ser una excepción en nuestro planeta controlado por los intereses de los grandes, puede pasar a ser un lindo recuerdo y a alimentar la leyenda que dice que "todo tiempo pasado fue mejor". ¿Por qué? Porque se esta vulnerando el principio de Neutralidad en internet, principio por el cual, los proveedores de internet deben permitir a sus usuarios contar con el mismo ancho de banda para cualquier sitio que quieran visitar y para ocupar los puertos de conexión que necesiten.

Para contar resumidamente cómo se ha vulnerado este principio en nuestro país a través del traffic shapping (nombre con que es conocida la manipulación del ancho de banda a puestos específicos) :
VTR ofrece por ejemplo banda ancha de 500kbpps, pero al momento en que uno comienza a ocupar ciertos puertos (que son los que ocupan los programas p2p como bittorrent o ares), la velocidad baja automaticamente a 0 o algo que la bordea.

TELEFONICA, cerró en un momento los puertos necesarios para que los clientes pudieran ocupar telefonía IP (a través del PC por el programa Skype por ejemplo)

Bueno, esto que parece aislado puede ser el comienzo de algo aún mayor, que las empresas proveedoras de internet tengan libertad para poder asignar el ancho de banda que quieran a los sitios que prefieran; y que prefieran por supuesto, en base a sus propios intereses, sea porque son dueños de ciertas empresas (como telefónica de la telefonía que compite con la IP) o porque reciban ciertos incentivos de éstas.

Así como va la cosa, el día de mañana TELEFONICA podría llegar a sólo permitir el ingreso a ciertas paginas. Podría ser que después de recibir una suma de dinero por parte de EMOL.COM, les asignara a esta página 500 kbpps, y a este blog de incipiente fama sólo 24kbpps, haciendo rápido el ingreso a una página y muy lento a otro, entorpeciendo la navegación y haciéndola agradable sólo para "ciertos" contenidos.

Siento que eso sería pésimo. Internet es uno de los pocos lugares de igualdad en el acceso a la información, a las ideas y a mostrar las propias obras. La gratuidad de los blogs, y otros espacios facilita sin duda la comunicación humana, el diálogo, la reflexión y el conocimiento.

La disyuntiva es la siguiente: O consagramos internet como un espacio igualitario, abierto al diálogo, en que todas las opiniones son dignas de darse a conocer y uno puede mostrar lo que le plazca; o la podemos entregar, como lo hemos entregado todo, al mercado; a los intereses de los poderosos, que tal como ocupan los diarios y la TV a su antojo, ocuparán Internet como un medio más para ganar dinero, y no como un espacio comunitario mundial.

Hace poco se presento un proyecto en nuestro congreso un proyecto para consagrar legalmente el principio de NEUTRALIDAD en INTERNET. Esperemos que la iniciativa sea acogida para el bien de todos, y que el lobby que seguramente ya echaron a andar los proveedores de internet no prospere para el bien de pocos.

RDM