viernes, 21 de septiembre de 2007

Control de armas

El acceso a las armas en Chile, y su posesión por parte de los ciudadanos va creciendo debido a la inseguridad que la gente siente y la alta exposición que los medios informativos hacen de los hechos delictivos.
La presidente Bachelet ha anunciado que habrán medidas para poder desarmar a la población.

Una estrategia que he visto de cerca, es la utilizada en Argentina, donde el gobierno compra armas a quienes las posean y quieran eliminarlas. Sólo en los primeros 10 días de campaña, más de 5400 armas fueron entregadas a las autoridades para su destrucción.

Estas estrategias de cambiar armas por dinero, también incluye el intercambio por materiales para la construcción, bienes como computadoras, etc., y por sobre todo, un gran énfasis en que las organizaciones sociales se comprometan con el programa. Sin el apoyo de la iglesia, centros comunitarios, clubes deportivos, y la comunidad en general, estos programas carecen de sustento a largo plazo.

A continuación copio una entrevista a Rebeca Peters, líder de la asociación "International action network on small arms"

Juan José Soto


“Cambiar armas en manos de civiles por materiales de construcción”

La australiana Rebecca Peters, líder de una red internacional para la reducción de armas en manos de civiles, relató a Página/12 experiencias exitosas en el retiro de armamento de uso particular.



“Peligrosa como una granada lista para estallar”: así caracterizó la Asociación Nacional del Rifle, de Estados Unidos, a Rebecca Peters. El peligro constituido por esta muchacha menudita y sonriente se mide por las 700.000 armas que el movimiento social liderado por ella permitió recolectar y destruir en Australia, a partir de lo cual las muertes por armas de fuego en ese país bajaron un 65 por ciento. La activista preside la red International Action Network on Small Arms (Iansa), dedicada a la reducción de las armas en manos de civiles e integrada por más de 500 organizaciones en cien países.

En sintonía con una iniciativa de las Naciones Unidas, impulsan estrictas normativas para retirar las armas de las manos de particulares, y su control de las manos de los militares. Según Peters, una situación comparable con la Argentina podría ser la de Sudáfrica, donde muchas personas tendían a armarse a partir de una “percepción de inseguridad”: en ese país se desarrolla programas que incluyen el canje de armas por bienes como materiales de construcción, y se crean “zonas libres de armas”, que –a partir del compromiso comunitario– abarcan desde poblaciones enteras hasta escuelas, cuyos alumnos han aprendido a rechazar a quien transgreda el compromiso de desarme. Peters, quien visita la Argentina invitada por la Red Argentina para el Desarme, dialogó con Página/12.

–La de Australia fue la mayor campaña de recolección de armas en el mundo; se destruyeron 700.000 armas entre 1996 y 1997, lo cual hizo bajar el 65 por ciento las muertes causadas por armas de fuego –contó Peters–. Antes, cualquier persona sin antecedentes criminales podía comprar un arma; a partir de la reforma, se prohibió la venta de rifles semiautomáticos. Quien compre una pistola debe demostrar que practica tiro, y los clubes de tiro deben informar cuando una persona deja de concurrir, lo cual le quita el derecho al arma. De todos modos, estamos en campaña para directamente suprimir la posibilidad de tener armas cortas.

–¿Qué dicen los tiradores deportivos?
–Nos apoyan, tal como nosotros respetamos el tiro deportivo. Los integrantes del equipo australiano, campeón olímpico, aparecieron en televisión entregando armas para ser destruidas.

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