lunes, 22 de septiembre de 2008

La crisis del 08. Repercusiones políticas.

La semana que acaba de pasar marcara sin duda alguna un hito histórico en el mundo financiero global, luego de la compra de Merryl Lynch y la caída de Bearn Sterns, la última semana cae Lehman Brothers y el gobierno estadounidense rescata a regañadientes a AIG.

Esta es una historia que lleva años incubándose, liquidez excesiva a comienzos de la década, tasas interbancarias en Europa, USA y el resto del mundo que bajaban sin dramatismo ni voces contrarias, liberalismo económico sin precedentes en la historia humana, la plata fluía fácil y barata y todos aprovechaban la orgía.

El alza dramática de los commodities que ha dejado a millones de personas con dietas exiguas y sin las calorías ni nutrientes suficientes por día era explicada por muchos como un síntoma de la bonanza económica mundial, como me decía un amigo, - aquí hay un problema de demanda, millones de chinos e indios empezaron a comer!!!-

Sin embargo algo estaba mal, nadie se despierta de un día para otro y empieza a comer varias veces su propio peso, pero bueno, las teorías económicas son a veces dogma, no hay espacio para el sentido común, el mundo por si solo a través del "libre juego de oferta y demanda se equilibraría", y mientras tanto, millones sin comer, y los fondos de inversión especulaban con los alimentos,... el precio del trigo llego a variar en una jornada mas de 30% entre una hora y otra!

La OPEP se desvivió explicando en el último año que la oferta no bajaba, que el mundo estaba bien suministrado de petróleo, sin embargo la especulación hacia que los precios pasaran con facilidad los U$100 y ya se empinaban en los U$150 cuando se detuvo la orga. En menos de dos meses el precio ya va para los U$80

Lo que pasó la semana pasada marcará la historia no solo económica, si no que será la base para la discusión política en las próximas décadas. Los U$ 700.000 millones que planea usar el gobierno de USA para salvar el sistema financiero serán una bofetada directa a quienes en las aulas enseñan la casi nula existencia que deben tener los Estados en la regulación económica.

La variación grotesca en el precio de los commodities será una incómoda realidad para quienes creen de "guata" en que la demanda y la oferta eran la base de toda la volatilidad que existió durante el último año.

La realidad y los hechos son duros con el actual sistema económico imperante, la vista gorda que hicieron los reguladores a los intrincados juegos financieros que originaron la crisis subprime y las cada vez más frecuentes "imperfecciones" de las agencias de calificación de riesgo serán un banquete para la izquierda fundamentalista que tendrá en esta crisis una oportunidad histórica para festinar con la derecha liberal.

Queda demostrado que la “mano invisible” no funciona por si sola, y que el capitalismo si bien es el menos malo de los sistemas, no es perfecto y requiere de una constante supervisión del Estado, la discusión que se profundizara de aquí en adelante es “hasta dónde debe llegar esta supervisión”

Ya se escuchaba hace unos días a Cristina Fernández decir que "el primer mundo se cae como una burbuja", y Chávez debió abrir champaña cuando cayó Lehman Brothers.

Pero este ejercicio tan autóctono de la izquierda populista latinoamericana no se quedará solo aquí, en Europa las voces disonantes con la forma en que sus gobiernos han ido abriéndose al mundo se multiplicaran de cara al casi nulo crecimiento que se empieza a avizorar para la zona Euro, el crecimiento en el precio de las hipotecas en España e Inglaterra empieza a dejar a varios en la calle, y en los países mas liberales como España, Eslovaquia e Irlanda el desempleo sube incluso por sobre el 10% en el caso de los dos primeros.

En general luego de los desastres vienen períodos de duda y ataque hacia aquello que originó la debacle. En los próximos años me atrevo a creer en una izquierda mundial mucho más reaccionaria y dura con los principios liberales de la economía, una izquierda que atacará y tratará de virar hacia una sobreregulación de los mercados en muchos países.

Es en estos períodos de blanco o negro donde resurge el rol político de los partidos social cristianos como amortiguadores de estas reacciones ideológicas extremas, es en estos tiempos donde el discurso económico de los partidos de centro debe ser capaz de asumir rápidamente los errores que se cometieron a nivel global, hacer el diagnóstico y proponer las correcciones necesarias para poder seguir transitando por un mundo cada vez más globalizado.


Juan Jose Soto.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Una clase media de cristal

La vedette intelectual del momento en las discusiones de economistas es la inflación. Con razón se debe temer a ella, la mayoría de quienes nacimos a fines de los 70 o comienzos de los 80 no vivimos en nuestros bolsillos lo que significa este flagelo, crecimos sin dimensionar el enorme esfuerzo y sufrimiento que significó para nuestros padres la constante depreciación de sus salarios y la volatilización de su poder adquisitivo.

Pero como todos los problemas pueden tener un lado bueno, es de esperar que esta alta inflación ponga en la cabeza de gobernantes, políticos y dirigentes en general una bandera de lucha que nadie quiere tomar, cual es la inmensa fragilidad de la clase media que hemos creado en los gobiernos de la concertación.

Según el estudio “Movilidad y vulnerabilidad en Chile” de Dante Contreras, Ryan Cooper, Jorge Hermann y Christopher Neilson, el 48% de los pobres en el 2001 no lo eran en 1996, determinando alrededor de un 24% de pobreza transitoria. Este estudio publicado el 2004 hoy cobra relevancia ante una inmensa clase media que parece ser de cristal, a punto de romperse el frágil ingreso familiar que significa caer bajo la línea de la pobreza.

En este estudio sus autores muestran ciertas debilidades de nuestro actual sistema social que potencian la generación de pobreza transitoria, entre los aspectos relevantes surge que las personas que trabajan en el sector público y FFAA tienen menos posibilidades de caer nuevamente en la pobreza, lo mismo pasa para jefes de hogares más educados, resultando la educación secundaria y universitaria en un seguro más que un premio, al contrario de la educación técnica que no es relevante para evitar caer en la pobreza nuevamente.

Este estudio a su vez desnuda que los hogares más pobres no son capaces de asumir problemas de salud del jefe de hogar.

En el 2004 la inflación no era un problema, y su análisis no fue incluido en este estudio, sin embargo 4 años después agregamos a todo lo anterior un nuevo problema que permite correr el velo sobre una clase media que dejó con gran esfuerzo la pobreza y que ante la subida de precios y el descenso en el poder adquisitivo ve con frustración como se suma otro factor a la gran vulnerabilidad que existe en la clase media chilena hoy, la que puede de un día a otro caer en la pobreza nuevamente.

Las banderas discursivas de los políticos de uno y otro lado han tratado de apear el tema de la pobreza desde el 90, olvidando a quienes gracias a las exitosas políticas implementadas durante los gobiernos de la concertación dejaron de estar en esta situación y pasaron a sumarse a una clase media grande pero con miedo este 2008.

Hoy se requiere de un nuevo consenso social y político que gire en torno a la búsqueda de seguros que sean coraza para quienes salen de la pobreza, y eviten que caigan nuevamente en ella.

Necesitamos un sistema de salud que blinde efectivamente a la clase media de enfermedades catastróficas.

Un sistema educacional público de calidad que permita a los jefes de hogar destinar el dinero de la educación privada que actualmente deben pagar a mejorar la calidad de vida y ahorro de la familia.

Un sistema tributario que facilite el nacimiento de un hijo, su educación y salud, y no que sea una inmensa carga económica para la familia.

Un sistema de créditos hipotecarios que atenúe el shock transitorio de la inflación en las familias de clase media cuando tenemos niveles como los actuales.

Un seguro de cesantía efectivo, eficiente, de gran cobertura que no discrimine entre asalariados, independientes, profesionales, sector público, etc. Y que se transforme en un apoyo real para las familias en tiempos de cesantía del jefe de hogar.

Un sistema laboral que borre las barreras para la contratación de jóvenes y mujeres, y permita movilidad laboral real de los trabajadores en busca de mejores oportunidades.

Gobiernos comunales que acentúen y trabajen en la generación de redes sociales, espacios públicos y lugares de encuentro para las personas.

Chile necesita un sistema económico y social que impida que quienes un día lograron a través del esfuerzo personal traspasar la línea de la pobreza, vuelvan a caer en ella nuevamente.

Juan José Soto C.
Agrónomo UC