lunes, 30 de julio de 2007

Sarkozy y la Política de las Ideas


Los invito a leer el discurso pronunciado por el nuevo Presidentes francés Nicolás Sarkozy al asumir el mando, pero en el mismo acto los invito también a salirnos por un minuto de nuestro punto de partida en términos de preferencias electorales; a abandonar por una breve fracción de tiempo nuestra visión ideológica sobre la evolución de la historia en los último 40 años; concentrémonos pues en nuestra doctrina, en lo que verdaderamente representan los valores socialcristianos que proponemos para la sociedad; pienso que sin duda veremos en el discurso del nuevo Presidente francés, fiel exponente de la nueva derecha post-moderna, elementos fundamentales que componen nuestro ideario político.


Más allá de la nomenclatura usada, el fondo del discurso está dirigido contra los relativismos políticos que llevan a la sociedad a una lógica individualista y que en definitiva termina cuestionado a la misma política porque lo colectivo, los deberes, las verdades pierden valor. Cuán alejados de este tipo de debates estamos por estas tierras donde la coyuntura y las platas más platas menos se terminan por comer el tiempo de las ideas de fondo y las visiones del país. Aun así, si este nivel de debate se lograra instalar en la política chilena tomará a la Democracia Cristiana en medio de la perplejidad que la aqueja en los últimos 10 años, tironeada por los paladines de los derechos y la agenda progresista por un lado, y cuestionada por su historia y sus raíces cristianas (que importa una serie de valores absolutos), por otro.


Da para pensar, para cuestionarse, para motivarse y definirse. Por ahora partamos por leer, el poder de la ideas es más fuerte que millones más o menos para el Transantigo. ¿Tenemos algo que proponer, alguna idea que escudriñar, o seremos meros espectadores de un debate ajeno y cómplices de la liviandad ambiente?


Cristóbal Acevedo

Discurso de Nicolas Sarkozy Mayo 2007

«El pensamiento único, que es el pensamiento de quienes lo saben todo, de quienes se creen no sólo intelectualmente sino también moralmente por encima de los demás, ese pensamiento único había denegado a la política la capacidad para expresar una voluntad. Había condenado la política. Había profetizado su caída imparable frente a los mercados, las multinacionales, los sindicatos, Internet. Se sostenía que en el mundo tal cual es hoy, con sus informaciones que se difunde instantáneamente, sus capitales que se desplazan cada vez más rápido y sus fronteras ampliamente abiertas, la política ya no jugaría más que un papel anecdótico y que ya no podría expresar una voluntad, porque el poder pronto estaría compartido, diluido, disperso en red; porque las fronteras estarían totalmente abiertas y los hombres, los capitales y las mercancías circularían sin obedecer a nadie.
Seguir leyendo

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que comentario Fascista!!!, un cristiano jamás perseguiría a los inmigrantes, ni menos los expulsaría como este Nicolas Sarkozy trata de hacer.

Andres Fuenzalida F.

Anónimo dijo...

Andrés:

Parece no entendiste el ejercicio, qué pena. Jamás te tildaría de fascista sin conocer el fondo de tus ideas e intenciones porque precisamente a eso apunta el espíritu cristiano. Sino somos capaces de mirar con perspectiva y salirnos de nuestros prejuicios no podremos adentrarnos en las profundades del debate moderno.

Saludos afectuosos,

Cristóbal Acevedo

Anónimo dijo...

Lamentablemente hay gente que no logra ver más allá..te felicito por el análisis, aunque no soy ideologicamente cercaba a Sarkozy me hizo bastante sentido el dicurso, creo que hace falta ver las cosas en perspectiva y ver lo rescatable, de no ser así seguremos como estamos, con una visión parcial que impide avanzar,

Saludos