lunes, 12 de noviembre de 2007

Organización panamericana de la salud

Llama la atención la forma sensacionalista en que una agencia de las Naciones Unidas se refiere a los detractores de la píldora del día después, la falta de rigurosidad científica para exponer argumentos, desechando las posiciones contrarias y las dudas sobre la píldora. Copio extracto de un documento informativo de la organización panamericana de la salud sobre la píldora. Para ver el documento completo hacer click aquí.

El debate sobre la ACE

La ACE ha sido un tema polémico y a menudo divisivo en las Américas desde que este método anticonceptivo se hizo conocer públicamente. Si bien la ACE en forma de anticonceptivos orales está disponible en las Américas (en cualquier parte donde la anticoncepción es legal), el conocimiento de su existencia ni es común ni se fomenta (incluyendo gran parte de los Estados
Unidos y Canadá). Aunque la ACE está incluida en las normas de planificación familiar de muchos países en la región, las píldoras prescritas específicamente para la ACE están disponibles en solamente unos cuantos países (ver el cuadro). Para entender la respuesta social y política a la ACE, se requiere que examinemos los argumentos principales utilizados en su
denuncia:

- El uso de la ACE constituye aborto
- El uso de la ACE promueve el comportamiento promiscuo (aumento en la actividad sexual)
- LA ACE causará que mujeres y hombres abandonen otros métodos regulares de anticoncepción

Los partidarios principales del primer argumento—que la ACE constituye un aborto—son la Iglesia Católica, los religiosos fundamentalistas y los políticos conservadores en muchos países. Aunque la doctrina de la Iglesia Católica afirma que un embarazo empieza con un óvulo fecundado, médicamente se considera que una mujer está embarazada cuando un óvulo
fecundado se implanta en el recubrimiento de su útero y sólo entonces puede desarrollarse como un feto. La ACE no es un abortivo, por lo tanto no puede terminar un embarazo. Su función es prevenir la fecundación del óvulo previniendo la ovulación, u obstaculizando la función de los espermatozoides en la fecundación del óvulo. No existe información que respalde el segundo y
tercer argumentos ya que la ACE no es una práctica común en las Américas. Sin embargo, los estudios realizados en Europa no muestran prueba estadística alguna que la ACE o cualquier otro método anticonceptivo aumenta la actividad sexual entre los
usuarios. Para responder a estas dos objeciones se debe poner el énfasis en la importancia que tiene un mercadeo adecuado de la ACE. Se le debe presentar a las mujeres como un resguardo o al menos como un recurso de última instancia cuando todo lo demás ha fallado.

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