lunes, 8 de octubre de 2007

Renacer o Morir

Sebastián Iglesias, miembro de la comunidad Bernardo Leighton, escribió un texto para el congreso de la Democracia Cristiana. Publicamos aquí el texto.

Renacer o morir….La Democracia Cristiana mira hacia el futuro.


La Democracia Cristiana nació en un mundo que ya no existe. Desde el siglo pasado el mundo ha vivido un proceso vertiginoso de cambios. La sociedad de la información arrasó con todo lo que creíamos estable , y nos tiene sometidos a procesos continuos de cambio, en que todo parece relativo y en que las personas nos sentimos muchas veces agobiadas por el futuro y sus complejidades. El antiguo binomio Estado- Iglesia como red de protección ha perdido relevancia en la sociedad, y nuestros círculos de afectos básicos como la familia o el barrio, se configuran de manera distinta y se atomizan cada día más. La inseguridad ciudadana, el temor al incierto futuro, el miedo y desconfianza hacia las personas y las instituciones parecen ser característicos de este siglo. Las grandes luchas ideológicas del pasado que exigían respuestas de los partidos políticos, han dado paso a la necesidad urgente de las personas de recibir orientaciones concretas sobre la seguridad en su barrio, su acceso a la salud, la protección de su familia o el medio ambiente, la mejor educación para sus hijos.

La modernidad trajo consigo amplios márgenes de libertad. El progreso constante nos ha permitido acceder a una cantidad mayor de bienes y a disponer de una mayor número de información y acceso a oportunidades de crecimiento. El ingreso per capita del país sigue creciendo constantemente, cada día más personas acceden a la educación superior, aumenta la escolaridad y el acceso a servicios básicos, y cada día podemos consumir más y mejor. Todo marcado por una profunda desigualdad.

La modernidad también nos ha enfrentado además a otro mundo que parecemos no conocer. Nos vemos atrapados en una sociedad individualista, en que la ética del individualismo y la estética liberal parecen triunfar. Contemplamos silentes como ante el triunfo de ciertos valores que parecen “mayoritarios”, la técnica supera la justicia, la lógica de la libertad supera al valor de la comunidad y la responsabilidad social. Nos ha puesto en la incómoda posición de que toda la libertad que creíamos ganar mejorrando el acceso a lo material, ha hecho a las personas ser menos libres. El consumo consumió grandes espacios de libertad, el crédito amarro el futuro de las personas y la desconfianza e inseguridad las aíslo en sus casas.


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1 comentario:

Anónimo dijo...

Con mucha expectación observamos el desarrollo del congreso, como bien lo mencionas, nuestra esperanza en poder emprender un mayor énfasis en la doctrina y su testimonio, es el gran desafió que nos convoca, y a la vez, nos alienta a quienes soñamos con una acción política fundada en la consecuencia de principios, su concordancia en la acción y en la fe cristiana.

Mauricio MUñoz
Iquique