Para enfrentar el mayor costo de la mano de obra .
La receta californiana
A pesar de que los norteamericanos pagan cinco veces más a sus temporeros, tienen costos similares a los de Chile. Minimizar el uso de mano de obra fue su estrategia.
A todas luces la situación es paradójica. Los fríos datos indicaban que el costo de producir una hectárea de uva en California, Estados Unidos, es muy similar a hacerlo en Chile. Lo extraño es que en Norteamérica el costo de la mano de obra es mucho más alto que en nuestro país.
Intrigados por conocer la explicación a ese fenómeno, a mediados del año pasado, en la exportadora Subsole decidieron enviar a un par de ingenieros agrónomos a visitar huertos californianos. El resultado fue divulgado la semana pasada en la Convención de Fedefruta y de inmediato comenzó a generar impacto en el rubro frutícola nacional.
Según Martín Silva, gerente técnico de Subsole, quien presentó la investigación, los resultados de los norteamericanos se explican por su apuesta a minimizar las jornadas de trabajo requeridas por las plantaciones frutales. Eso, incluso sacrificando volúmenes de producción. El resultado es que en California se usan cerca de 3,5 veces menos horas/hombre por hectárea que en Chile (ver infografía).
"Su clave es tener claro el volumen de fruta de alta calidad que van a poder sacar por cada parra, que es la que obtendrá buenos precios. No les interesa producir más uva, pues a mayor volumen la calidad disminuye, lo que hace menos rentable producir un kilo más", afirma Silva.
La producción, entonces, se enfoca a ser lo más simple posible, limitando al máximo las tareas que se deben hacer en el huerto, en desmedro de la productividad o de la estética de las plantaciones, dos de las características dominantes de la industria frutícola chilena.
Es así como se logran diferencias importantes en el uso de la mano de obra. Por ejemplo, en el caso de la cosecha en California requieren de 50 horas/hombre por hectárea, mientras que en Chile se llega a 140 horas/hombre.
Esta reducción resulta clave para un rubro como la uva, que vive días complicados por la baja del dólar y porque el 70% de sus costos están relacionados con las remuneraciones laborales.
De hecho, según el estudio de Subsole, una disminución de 100 jornadas/hombre por hectárea, significaría un ahorro de US$ 1.800 al productor. Con las cifras que se manejan en la actualidad, en que varios agricultores están con números en rojo, ese monto puede hacer la diferencia entre ser rentable o tener que salir del negocio frutícola.
Para Martín Silva, lo importante es sacar ideas para mejorar la producción local. Entre los elementos que rescata está la necesidad de replantear las labores de poda y amarra, el manejo de follaje y el uso de mayor mecanización (por ejemplo, usando quemadores para despejar la canopia).
Otro punto importante para el ejecutivo de Subsole es variar la relación con los trabajadores, enfatizando la productividad de las cuadrillas más que la de cada individuo. Según Silva también es importante establecer normas transparentes para el pago, con montos y exigencias conocidas.
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