por Cristóbal Acevedo
Si estamos de acuerdo en algo tan básico como que la vida comienza al momento de la concepción, me pregunto entonces qué nos hace pensar que existen razones para suprimirla o, como ha propuesto el llamado proyecto Matthei-Rossi, por qué tendríamos derecho a elegir entre una vida u otra.
"Si la persona humana, tal como han ido ratificando los cada vez más abundantes avances sobre el genoma humano, se inicia con la concepción, no parece lógico aceptar una regulación que limita la posibilidad de existir a las probabilidades de viabilidad futura del hijo que ya es persona"
De paso, como queriendo hacernos pensar que la inviabilidad del feto constituye una amenaza para la madre, el tan comentado proyecto de ley incluye esta inviabilidad como causal de justificación del aborto. Si el aborto terapéutico realmente existiera, porque ciertamente constituye una contradicción en los términos, nada tiene que ver con la eugenesia, que busca utilizar métodos selectivos para evitar que ciertos miembros de la especie humana se desarrollen, por carecer de características que algunos consideran incompatibles con la vida humana.
Si la persona humana, tal como han ido ratificando los cada vez más abundantes avances sobre el genoma humano, se inicia con la concepción, no parece lógico aceptar una regulación que limita la posibilidad de existir a las probabilidades de viabilidad futura del hijo que ya es persona. Por cierto, muchos hijos nacen con serios problemas de salud que de seguro le causarán la muerte al poco tiempo de vida ¿estaríamos entonces de acuerdo que existe un derecho a la madre de matar a su hijo nacido ya que no está obligada a soportar el sufrimiento que significa verlo morir por la enfermedad que lo aqueja?
"El argumento del heroísmo lo han construido aquellos que nos quieren mostrar un mundo perfecto, sin improvistos que debamos soportar como deberes si no son consecuencia de nuestras propias decisiones. Pero ese mundo, estimados, no existe"
Si la categoría "vida humana" es distinta dependiendo si se ésta se desarrolla dentro o fuera del útero, el argumento podría ser, al menos, revisable. Pero si la condición de persona surge desde la misma concepción, ¿qué hace distinto el derecho de un niño nacido con uno que está por nacer? Las hipótesis que se esgrimen son respecto al carácter heroico que significa soportar una vida que sabemos que no podrá salir del vientre. Ese heroísmo no sería exigible. ¿Por qué es entonces exigible el heroísmo de la madre que tiene un hijo recién nacido que padece de cáncer terminal? Podría afirmar, sin temor a equivocarme, que en estas situaciones el sufrimiento de esa madre cuyo hijo ya ha nacido es tan grande como de la madre que tiene a su hijo en su vientre. ¿Por qué una de ellas estaría autorizada a anticipar la muerte de su hijo y la otra no? El argumento del heroísmo lo han construido aquellos que nos quieren mostrar un mundo perfecto, sin improvistos que debamos soportar como deberes si es que no son consecuencia de nuestras propias decisiones. Pero ese mundo, estimados, no existe.
Lo sabrán muy bien aquellos familiares cuyos hijos han quedado parapléjicos producto de un accidente automovilístico en el que no tuvieron responsabilidad alguna. Qué hace que los padres hagan todos los esfuerzos, soportando sufrimientos y tremendas cargas económicas, no solo para perseverar en la vida de su hijo, de su padre, esposa, hermano, sino además haciendo lo imposible por lograr su rehabilitación. Qué decisión libre fue aquella que produjo la paraplejia. Ninguna. ¿Qué deber tienen los familiares de sostener la vida en esos casos?
Es lo que ocurre pues, con las hipótesis de violación. Se arguye la falta de decisión del acto sexual como autorización para eliminar la vida del hijo (paradójicamente no la vida del violador). Qué tiene que ver ese acto de violencia brutal contra una mujer con la violencia que se ejerce contra el hijo no nacido y que ha sido fruto de la violación. Así como en el caso del accidente automovilístico sin culpa del afectado ni de sus familiares, la especie humana y en especial los padres, tienen el deber de proteger a sus hijos, darles lo mejor, cuales sean los imprevistos que la vida nos presente. Más que mal, nuestro derecho a elegir es posible porque alguien no eligió quitarnos la vida en nuestra etapa de desarrollo y mayor indefensión.
Por último, el argumento del aborto terapéutico se cae por su propia definición. Siempre es admisible una terapia curativa para la madre aun cuando eso arriesgue la vida del hijo por nacer. Distinto es que se utilice como medio la vida de un niño para salvar otra vida, la de la madre. Nuevamente surgen las voces que hablan de un Estado que no nos puede someter a heroísmo alguno. Sin duda, pero el derecho sí nos puede reprochar que alteremos la protección más básica de una persona, como es la vida del hijo por salvar la propia. La vida del hijo y de la madre son dos bienes de igual categoría, y no puede uno utilizarse como medio para salvar al otro. Como señalaba Kant, la persona es siempre un fin y nunca un medio. Esa actitud, no es un heroísmo que exija el Estado, sino la simple consecuencia básica del deber de proteger y respetar la vida de los demás, más aun tratándose de un hijo.
"Porque vivir requiere coraje, defender la vida también. Podemos debatir, sin duda, pero sin por ello dejar de defender con valentía aquellos que consideramos nuestros valores fundamentales. Para algunos esta actitud es heroísmo, para otros intransigencia; yo pienso que simplemente es consecuencia y coraje"
Puesto que no tenemos derecho a matar al hijo nacido aun cuando sabemos que morirá tempranamente, tampoco tenemos derecho a hacerlo por el hecho que ese hijo no esté a la vista de los demás sino resguardado en el vientre materno. Y porque el fin no justifica los medios, salvar una vida no puede ser a costa de la vida de otra persona. Por último, el mundo que debe ser reflejado en el derecho no es un mundo sin imprevistos ni dificultades, ya que nadie puede excusarse de asumir los deberes que la realidad nos va presentando; menos, utilizar el fácil camino de suprimir las consecuencias de situaciones no deseadas por la vía de suprimir la vida de una persona. Es lo que se pretende con el aborto en casos de violación, en el que se busca eliminar por la violencia el único bien que ha surgido de tanta maldad y degeneración.
Así como vivir requiere coraje, ya que se nos presentan múltiples dificultades a lo largo de nuestra existencia -aun sin mediar decisión ni responsabilidad alguna de nuestra parte- el derecho debe ser reflejo de esa misma realidad y no intentar construir un mundo ideal, donde solo estamos llamados a asumir deberes en condiciones asépticas e ideales; esa realidad quizá exista en el fantasioso mundo de las pomadas disfrazadas de ideas que nos intentan vender, pero no en nuestra cotidiana existencia.
Porque vivir requiere coraje, defender la vida también. Podemos debatir, sin duda, pero sin por ello dejar de defender con valentía aquellos que consideramos nuestros valores fundamentales. Para algunos esta actitud es heroísmo, para otros intransigencia; yo pienso que simplemente es consecuencia y coraje.


5 comentarios:
Gracias Cristóbal por tu carta. El tema nos es fácil, ni se trata de un debate de los "pro vida" versus los que no lo son, ni tampoco de los "pro principios" versus los que doblan su mano frente a una tábula de normas morales fundamentales cuya interpretación pareciera perfectamente inamovible y sin sujeta a error, aún tratándose de temas tan primordiales como el cuidado y respeto por la propia vida humana (ni el propio Maritain se reconocía capaz de interpretar la verdad, ni él ni ningún individuo). El escenario de un Aborto Terapéutico donde la vida de la madre corre serio riesgo, en particular cuando la vida del feto no es biológicamente viable fuera del vientre materno... hace colisionar a dos sujetos tutelados por el mismo derecho a la vida. En tal condición de igualdad jurídica (natural o positiva), pareciera razonable la intervención del embarazo (y con ello la preferencia por la Madre antes que el feto), detrás de la cual hay probablemente familia, hijos o seres queridos.
Creo que se puede estar a favor del aborto terapéutico en las condiciones señaladas, y con el mismo coraje defender la vida.
abrazo
Felipe
1. Estoy de acuerdo con todo, salvo con el parrafo que estima que un tratamiento destinado a salvar la vida de la madre es lícito aunque tenga como efecto la muerte del feto, pero a su vez impide dar muerte al feto para salvar la vida de la madre. Ahi creo que es un poco equívoco.
2. Creo que es bueno ir aclarando las distintas categorías de interrupción del embarazo, hay una gran confusión de términos, que incluyen diversas causales, finalidades e intenciones; esto ayuda un poco en aclarar eso.
3. Es importante el diálogo con la ciencia, tal como acá que se invocan estudios para referirse a que la concepción es el inicio de la vida humana. Ojalá eso sí que la ciencia y la epistemología se usara en general para estas discusiones. Porque a veces se ocupa cuando conviene y cuando no, prima la ideología. Así pasó con la pildora del día después, en que sus detractores estaban tan convencidos de que era abortiva, que no le importaba la evidencia que lo descartaba y se concentraban en un estudio que no tenía para nada validez, para decir que si afectaba el embarazo.
Felipe, estoy de acuerdo con que nadie puede decir que tiene la verdad; es más creo que nadie puede dialogar sinceramente si no reconoce la posibilidad de estar equivocado, sin ese reconocimiento, no hay diálogo sino diplomacia para imponer. Pero por otro lado, creo que sí hay convicciones que van más allá del acompañamiento de los que sufren. Es decir, sin bien es necesario ser compasivo -ponerse en el lugar- del que tiene el dolor gigantezco que lo lleva a abortar, no por eso llega a ser lícito que lo haga. Podemos acoger a la mujer que aborto, ayudarla a reconciliarse, entenderla, pero no por eso decirle que lo que hizo estuvo bien, esa es la salida facil que nos hace perdernos.
Rodrigo,
Me estas poniendo en el supuesto de un aborto genérico (con el que estoy en desacuerdo), Yo pongo el caso del aborto terapéutico en un escenario de collision de derecho a la vida.
F.
Más que un comentario, tengo preguntas.
1.- ¿No sera posible abordar el tema desde el punto de vista del estado de necesidad, cuando es lícito sacrificar un bien jurídico por resguardar otro?.
Se debe tener o presente que el bien sacrificado puede ser igual o distinto valor del protegido.
Y en tal caso ¿será necesaria esta discusión sobre aborto?.-
Rodrigo DM, dices "Podemos acoger a la mujer que aborto, ayudarla a reconciliarse, entenderla, pero no por eso decirle que lo que hizo estuvo bien, esa es la salida facil que nos hace perdernos."
Y yo te pregunto, ¿cómo podrías en Chile acoger a la mujer que abortó y al mismo tiempo enviarla a la cárcel por lo que hizo? Y si ella considera que lo que hizo estuvo bien, ¿quién eres tú para decirle que no? ¿cómo nos paramos de igual a igual frente a nuestro prójimo si nosotros sabemos mejor que ellos lo que deben hacer?
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