"En noviembre de 2001, Argentina era un país donde los contratos eran generalmente cumplidos, los depósitos bancarios eran seguros, las personas eran libres de comprar y vender moneda extranjera según su conveniencia, el control de precios era escaso y el gobierno honraba sus contratos con las compañías, incluyendo muchas compañías extranjeras que modernizaron la infraestructura de dicho país. En febrero de 2002, la Argentina se convirtió en un país donde nadie podría confiar en los contratos, donde el gobierno había congelado los depósitos bancarios, las personas se arriesgaban al arresto por la compra o venta de moneda extranjera en mercado de divisas, muchos bienes fueron sujetos a control de precios y el gobierno había roto los contratos que tenía con los inversionistas privados extranjeros en infraestructura. Cuando los derechos de propiedad no son seguros, la inversión en el futuro se vuelve muy riesgosa y la actividad económica se centra en el logro de ganancias a corto
plazo en lugar de hacer inversiones a largo plazo que puedan tener una alta productividad permanente. Pensando en el crecimiento económico de Argentina a largo plazo se requerirá el respeto de los derechos de propiedad en lugar de las frecuentes violaciones de los mismos de las cuales este país ha sido víctima durante el último año y medio."
JJS
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